Publicada el 25 de Agosto de 2011

Tras una estancia, por ejemplo, en la capital filipina, Manila, o en Guangzhou, al sur de China, uno acaba por leer todo aquello que caiga en sus manos –o aparezca en la pantalla del dispositivo– relacionado con la entropía social y la superpoblación en las grandes urbes.


Nuevos artículos sobre este fenómeno pueden encontrarse casi a diario, con ejemplos como
esta foto de bañistas en una gran piscina de Dayin, provincia de Sichuan o los 100 kilómetros de longitud del mayor atasco del mundo, que atrapó a miles y miles de conductores durante 10 días. La media de circulación en una ciudad (Beijing, 4,4 millones de coches, donde cada día son matriculados otros 2.000 vehículos más) fue de un kilómetro diario. En 2015, más de 7 millones de automóviles harán que la velocidad media descienda de los 24 km/h actuales a 15 km/h, esto es, la misma que se le atribuye a una bicicleta. It’s time to go back to basics.

En este contexto, el físico Geoffrey West ha explicado en TEDGlobal 2011 algo sorprendente sobre la economía de escala y las leyes matemáticas que gobiernan la vida en nuestras ciudades, a partir de una cifra tan sencilla como el número de habitantes. Si bien buena parte de los problemas de sostenibilidad (medioambiental, económica, energética) emanan de la organización humana en ciudades, los núcleos urbanos también forman parte de la solución, como centros de innovación, creación de riqueza, etc.

Según esta teoría, si doblas la población de una ciudad, la escalabilidad, por ejemplo, de los salarios, el número de patentes o ciudadanos creativos, los casos de SIDA o gripe, la cantidad de residuos generados, etc. crece aproximadamente un 15%, con un ahorro similar a esa cifra al optimizar el uso de las infraestructuras. Parece existir, además, un patrón en los saltos de innovación que deben acompañar tal crecimiento para evitar el colapso del sistema, sin bien resulta necesario acelerar el ritmo innovador, es decir, innovar más y más rápidamente.

Pero ¿cuáles son las ciudades de referencia? Si bien existen varios índices de ‘Smart Cities’ a escala regional o global, este ensayo recoge varias aproximaciones al modelo de ciudad inteligente y algunos ejemplos, como Málaga y Amsterdam en gestión energética, Luxemburgo, Dubai, Malta y Kochi en entornos de negocio, Singapur, Brisbane, Estocolmo o Maastricht en movilidad urbana, Tampere, Turku y Alburquerque en participación ciudadana, Copenhague, Vancouver, Melbourne y Montpellier en gestión medioambiental, Masdar y Sondgo en urbanismo, París, Londres, Salzburgo, Brujas, Sidney o Zurich en actividad cultural, etc.

Otro buen ejemplo en la gestión integrada de servicios urbanos es Birmingham, a través del contrato con Amey, filial de Ferrovial Servicios, para el mantenimiento y mejora durante los próximos 25 años de su red de carreteras e infraestructuras urbanas bajo la modalidad de Iniciativa de Financiación Privada (PFI). El acuerdo incluye la gestión de 2.500 kilómetros de vías, 5.000 kilómetros de aceras, 850 puentes, 100.000 puntos de iluminación, más de 5 millones de metros cuadrados de zonas verdes, etc. bajo una inequívoca premisa: la gestión eficiente de las infraestructuras urbanas induce a la reducción del gasto al tiempo que mejora la prestación del servicio al ciudadano.

Cuando 500 ciudades de entre uno y 10 millones de habitantes albergan ya a más de la mitad de la población mundial (unos 3.300 millones) y se estima que, hacia 2050, ese porcentaje ascenderá al 70% (hasta ese año, un millón adicional de personas se mudarán cada semana a una ciudad), nadie cuestiona la trascendencia de la buena planificación y gestión de los servicios urbanos, sin olvidar que la condición de ‘ciudad inteligente’ no es un estado duradero, sino más bien un proceso de aprendizaje y mejora permanente.

Escrito por Alvaro Fernandez el 25 de Agosto de 2011 con las etiquetas: ciudades Ciudades Inteligentes congestion urbana medioambiente smart cities sostenibilidad

Ya hay 3 comentarios

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hace 7 años

Muy interesante, gracias Vicente. Curiosa paradoja, como bien dices, que sea la propia Naturaleza quien nos ayude a solucionar los problemas creados por los humanos

hace 7 años

Llevo unos años recopilando información sobre la posible relación y aplicación de las leyes naturales y universales (físicas, biológicas, etc.) a la actividad humana y la conferencia de Geoffrey West me parece un resumen excelente y breve (buen ejemplo de la máxima de Baltasar Gracián). Es sorprendente que haya una fuente de conocimiento ampliamente contrastado que no se haya empezado a vislumbrar hasta ahora y que, una vez más, sea la naturaleza quien nos pueda ayudar a solucionar los problemas creados por los hombres.
Para quien quiera profundizar más en el tema, el número de septiembre de la revista Investigación y Ciencia del mes de septiembre (edición española de la revista americana Scientific American) contiene dos artículos relacionados con los temas tratados en la conferencia: El primero “La física de la inteligencia” describe las limitaciones derivadas de leyes físicas y fisiológicas al crecimiento de la inteligencia humana; el segundo “De visita en el País de Liliput” explica en un lenguaje coloquial la regla exponencial del 3/4 (La revista se puede comprar en cualquier quiosco de prensa).
Para los que quieran profundizar en el tema, les recomiendo dos libros para una lectura pausada, porque tienen mucha información compleja que hay que digerir lentamente, ambos publicados por Tusquets Editores en su colección Metatemas: “Investigaciones. Complejidad, autoorganización y nuevas leyes para una biología general”, de Stuart Kauffman y “La termodinámica de la vida”, de Dorion Sagan yEric Schneider. Es conveniente empezar por el segundo, ya que es más fácil y sirve de introducción al primero
Creo que todos los que estamos preocupados por el futuro de las ciudades y del planeta tenemos en estas matemáticas mega-urbanas una fuente de inspiración.

hace 7 años

Con ventajas adicionales, como que lo hace con el 15% menos de los recursos, contaminación, etc. que dos ciudades con el mismo número de habitantes. Lástima que los modelos matemáticos no sean capaces de desarrollar estos modelos incluyendo factores culturales, históricos o políticos que hacen que dos ciudades del mismo tamaño sean radicalmente diferentes.

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