Publicada el 22 de Marzo de 2016

El agua, como todos sabemos, es un bien escaso. No hablamos solo del agua potable que todos necesitamos, sino también de la que empleamos en riegos para el cultivo o para la limpieza de calles. Y por ello es necesario gestionar mejor el agua disponible.

Se calcula que el uso medio de agua diario es de 200 a 300 litros por persona en la mayoría de los países en Europa frente a los menos de 10 litros en países como Mozambique.

Si grano a grano se hace granero, cada gota cuenta en la gestión y uso más eficiente del líquido elemento. La tecnología, en este sentido, también nos puede ayudar a desperdiciar menos cantidad de agua o a dar una respuesta más rápida cuando empezamos a detectar problemas en su uso.

Aplicando inteligencia cuando escasea el sentido común

Aunque en muchas partes del mundo, como vemos, hay problemas de escasez de agua, en otras partes quizá derrochamos litros y litros todos los días.

La buena noticia es que se puede aplicar cierto análisis inteligente de la información de la que disponemos y que incluso podemos aumentar el caudal de datos que ahora mismo manejamos.

Para ello, primero debemos utilizar diversos sensores, encargados de proporcionarnos mucha información. Usando una variedad de algoritmos predictivos, se puede determinar cómo se está utilizando el agua (si es para regar el césped, ducharse o poner en la lavadora). Cada uno de estos usos queda registrado ofreciendo un patrón diferente y distintivo de uso del agua. Estos datos pueden compararse con los patrones de uso que se observan en toda una ciudad y observar también así, y desde un único punto, si hay incidencias como fugas (algo que se puede observar en las desviaciones que se producen sobre el patrón de uso normal).

Gracias a todos estos datos y algoritmos predictivos que se aplican (lo que se conoce como Big Data), las autoridades competentes en la gestión del agua y los ingenieros pueden pronosticar la demanda de agua (imaginemos un municipio costero con fluctuaciones importantes en función de temporadas altas y bajas de turismo). Con esta información en su poder pueden conseguir, incluso en tiempo real, mejoras y eficiencias en la red de suministro de agua. Incluso al detectarse al instante posibles pérdidas de agua, se sabrá dónde se ha originado el fallo y su reparación será más inmediata y rápida que cuando se carece de todos estos datos, lo que permitirá que se derroche menos cantidad de líquido.

¿En tu casa o en la mía?

Pero la utilidad práctica de la aplicación de Big Data en el consumo de agua también tiene su repercusión en el hogar de cada uno de nosotros, gracias también a los contadores de agua inteligentes.

Estos aparatos permiten conocer muchos y variados datos de consumo de agua doméstica. Una información que puede ser enviada, de forma remota, a los servidores de la empresa de agua.

Se calcula que en España hay unos 300.000 hogares con contadores de agua “inteligentes”.

¿Qué uso se le puede dar a toda esta información?

En California (Estados Unidos) están aplicando ya todos estos datos para detectar quiénes son los vecinos que consumen más agua de la cuenta. Básicamente, lo que se ha hecho es usar los datos de los medidores inteligentes de agua para, mediante patrones de correlación, detectar los usuarios que están usando más agua de la cuenta y darles un amistoso aviso con una cara triste en el caso de un uso excesivo o una cara feliz en el contrario.

El origen de esta medida hay que buscarla en el hecho de que California se enfrentaba a su peor sequía en 100 años.

El control del agua con tecnologías Big Data es algo universal. Así, por ejemplo, en Kerala (en India) su Autoridad del Agua (KWA, Kerala Water Authority) está también está utilizando soluciones de Analítica y Movilidad para controlar mejor el uso del líquido elemento. Los datos monitorizados por los sistemas ayudan al KWA a realizar un mejor seguimiento de los contadores de agua, a reducir anomalías en la facturación y a aumentar la recaudación en un 10%.

Depurando el agua

Las aguas residuales siempre han necesitado de un tratamiento especial. Las depuradoras también se ven beneficiadas por la llegada del Big Data, incluso en España.

Ver el vídeo de Ferrovial Cómo funciona una Planta Desaladora

Así, por ejemplo, el centro de investigación CEIT-IK4 fue uno de los impulsores de lo que se conoce como proyecto Diamond, con el que se busca dotar a las depuradoras de aguas residuales urbanas de un sistema avanzado de gestión de datos. Éste ya ha sido probado con éxito en tres depuradoras de España, Finlandia y Suecia.

Gracias a la aplicación del Big Data en las depuradoras se pretende que el agua tratada se pueda reutilizar , que los lodos que resultan de depurar el agua generen energía eléctrica y que se puedan recuperar nutrientes para su uso como fertilizantes en la agricultura.

Aunque la recogida de datos en este tipo de industrias no es nuevo, sí lo es el uso, tratamiento y gestión que se hace de los mismos. El problema del Big Data es que nos podemos sentir abrumados por la cantidad de información que recibimos, que puede ocasionar que todos estos datos nos parezcan incompletos, redundantes e incluso incoherentes entre sí. Al aplicar tecnologías de Big Data, los datos recogidos por sensores informan sobre caudales, temperatura, oxígeno disuelto y otras sustancias, posición y altura del agua en las balsas, datos extraídos en muestras de laboratorio o sobre meteorología.

El sistema recibe todos los datos, los analiza, los corrige y completa si es necesario y finalmente extrae información para que el operador pueda tomar las decisiones más apropiadas en cada momento. De esta forma, el operario puede tener un conocimiento real y completo del estado de su planta. Este sistema ya ha sido probado con éxito en tres depuradoras de Guipúzcoa, Finlandia y Suecia.

Big Data para todos

Las tecnologías y herramientas asociadas al Big Data no son exclusivas para la gestión del agua, sino que están presentes en prácticamente todas las industrias. Netflix o Amazon son algunas de las empresas más reconocidas y que más exitosamente están sacando partido de estas técnicas.

Bancos, líneas de transporte, ciudades, farmacéuticas o incluso aplicaciones como teclados para el smartphone son algunos de los otros campos donde el Big Data se ha utilizado con éxito.

Escrito por Arantxa Herranz el 22 de Marzo de 2016 con las etiquetas: agua Big Data Día del Agua innovación Planta Desaladora Tecnología

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