Publicada el 7 de Julio de 2016

Ya estés en recursos humanos –como es mi caso-, o en comunicación, en finanzas, en innovación,… sea cual sea tu departamento es interesante entender el punto de vista de aquellos puestos que tienen un rol más estratégico en la dirección que debe seguir la empresa. Porque aunque cada una de las personas de una compañía son estratégicas, solemos tener una visión más reducida de ésta y a veces nos preguntamos: “¿En qué somos diferentes?”, “¿Cómo seleccionan a un director?” o “¿Por qué el proceso X se realiza así?”.

El libro Execution. The discipline of getting things done (en español, El arte de la ejecución en los negocios) de Ram Charan & Larry Bossidy, es uno de esos best sellers que compras en el aeropuerto olvidando todos los pasos intermedios que hay entre llegar a la puerta de embarque y efectivamente llegar a la ciudad de destino… Eso sin contar con las turbulencias que no te dejan leer sin marearte. Cuando yo lo hice pensaba que iba a encontrar una lectura sencilla y amena. En absoluto fue así ya que es un libro que explica la realidad de las empresas, es decir: complejidad, múltiples variables cambiantes y un reto fundamental para todos: lograr que las cosas sucedan. Incluso en entornos donde las prioridades son increíblemente claras y el entorno estable (eso ¿existe?) es fácil que las distracciones impidan que los objetivos se vayan cumpliendo.

En este libro, Larry Bossidy & Ram Charan desarrollan una explicación detallada con una perspectiva aplastantemente real de las razones por las que la ejecución de las estrategias no funcionan la mayor parte de las veces y cómo una buena ejecución, si además es veloz, puede convertirse en una ventaja competitiva imposible de copiar por la competencia.

Los tres elementos clave en una estrategia de negocio

  1. Tener la estrategia correcta: bueno… esa es buena. Podemos decir que es evidente aunque la mayor parte de las veces no lo es. Muchas compañías (en realidad muchas personas dentro de las compañías) se convierten en expertos en la gestión interna olvidándose completamente de lo que sucede en el negocio: competencia, reguladores, otros sectores. También olvidan si el objetivo es realista o demasiado conservador, de corto plazo o no, o bien simplemente no ejecutable. ¡Atención! La estrategia se construye mejor en equipo, la diversidad de pensamientos enriquece la propuesta siempre.
  1. Personas: La correcta en el puesto correcto y en el momento correcto. Tan fácil de decir como difícil de hacer. Clave el hecho de convertirlo en una prioridad para cualquier líder de negocio. Mirar hacia adelante, saber si hay un gap y hacer algo al respecto. Indelegable. Y es importante que existan los procesos en la compañía para que sea un modo normal de operar.
  1. Operaciones: en muchos entornos se fijan objetivos numéricos de una manera excelente. Llamemos a eso El Qué. Lo que muchas veces falta (probablemente basado en los dos anteriores puntos) es El Cómo. El ejemplo más evidente lo han dado funciones como la de inteligencia de negocio que antes eran excelentes en explicar el pasado pero incapaces de definir las variables que en un mercado harían que tu producto sea líder o salga del mismo y establecer planes acordes a cada escenario. Esto ya hace tiempo que ha cambiado.

La importancia de conocer el negocio

Lo que más destaco de Execution. The discipline of getting things done es que expresa una realidad. Cada persona que forma parte de la organización debe sentir la importancia de conocer el entorno competitivo, aportar a la estrategia y ayudar a que las cosas sucedan. 

Siendo manager de personas, esta responsabilidad se multiplica porque a los puntos de arriba has de sumarle estos must:

  • Sé realista.
  • Fija objetivos y prioridades claras.
  • Haz seguimiento.
  • Recompensa a quienes logran.
  • Expande las capacidades de tu equipo.
  • Conócete a ti mismo/a.

Y además, añado: !disfruta! Disfruta de un trabajo bien hecho y siendo consciente que vas por el buen camino, con una buena base, una buena estrategia. Esto no va de jefes o contribuidores individuales. Todos tenemos áreas de responsabilidad, somos quienes debemos decidir cómo hacerlo, cómo dirigir una empresa…cada vez mejor.

Escrito por Aitor Larrabe el 7 de Julio de 2016 con las etiquetas: Estrategia Negocio Personas recursos humanos talento

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