Publicada el 17 de Mayo de 2019

En 2005 la Unesco estableció el 17 de mayo como el Día Mundial del Reciclaje, con el objetivo de concienciar a la sociedad acerca de la importancia que tiene tratar los residuos como corresponde, para disminuir el consumo de recursos y así, proteger el medio ambiente. Desde 2003 trabajo en el negocio de construcción de Ferrovial, y ya desde entonces la compañía está implicada en el reto que supone la utilización sostenible de los recursos del planeta, optimizando el uso de nuestros materiales, reutilizando y reciclando al máximo los residuos que generamos en nuestras actividades.

La diferencia entre reutilización, reciclaje y valorización

Lo primero sería distinguir entre estos términos, muy relacionados entre sí, pero con sutiles diferencias: reutilización, reciclaje y valorización. Según la legislación, se entiende por reutilización cualquier operación mediante la cual productos o componentes de productos que no sean residuos se utilizan de nuevo con la misma finalidad para la que fueron concebidos. El reciclado, sin embargo, es toda operación de valorización mediante la cual los materiales de residuos son transformados de nuevo en productos, materiales o sustancias, tanto si es con la finalidad original como con cualquier otra finalidad. Incluye la transformación del material orgánico, pero no la valorización energética ni la transformación en materiales que se vayan a usar como combustibles o para operaciones de relleno. Finalmente, la valorización es cualquier operación cuyo resultado principal sea que el residuo sirva a una finalidad útil al sustituir a otros materiales, que de otro modo se habrían utilizado para cumplir una función particular, o que el residuo sea preparado para cumplir esa función en la instalación o en la economía en general.

El objetivo, tanto a nivel europeo como estatal, es disminuir las cantidades de residuos que se destinan a “eliminación”, es decir, que se depositan en vertedero, y por tanto, dar un nuevo uso al residuo.

El tratamiento de los residuos en las obras de construcción

En concreto, con respecto a los residuos de construcción y demolición (también conocidos como RCD), desde el área de Ferrovial Agroman nos proponemos como objetivo que se reutilicen lo máximo posible en la obra que los genera, y si esto no fuera posible, que se destinen a una planta de tratamiento para su reciclaje.

Las tierras sobrantes de excavación normalmente se reutilizan directamente, sin necesidad de realizar un tratamiento previo, aunque en algunos casos es necesario un machaqueo para conseguir la granulometría requerida por el proyecto. En el caso de estas tierras, su reutilización en obras conlleva además una disminución de las emisiones asociadas a su transporte, y por lo tanto una menor huella de carbono, así como una mejor integración paisajística. Para 2020 tenemos un  objetivo de reutilización de tierras del 80%.

En el caso de RCD (entre los que podemos encontrar: escombro, restos de hormigón, residuos de fresado) el tratamiento previo es indispensable para su reutilización en obras de construcción, principalmente en rellenos, bases y subbases. El escombro reutilizado en la propia obra de construcción durante 2018 ha sido del 3%, un porcentaje muy mejorable gracias a la implicación de las direcciones de obras en la utilización de materiales reciclados, y que se espera que incremente cuando se produzcan cambios legislativos como una posible orden ministerial para la “fin de consideración de residuo” de los restos de fresado. Sin embargo, los RCD enviados a gestor para su tratamiento han supuesto el 70% de los residuos generados, es decir, el porcentaje destinado a vertedero es menor del 30%.

El reto para el futuro es conseguir cerrar el ciclo de los residuos, es decir, alcanzar una auténtica economía circular. La compañía trabaja en la incorporación de los principios de la economía circular en todos sus procesos, productos y servicios, a través de la reducción del uso de recursos naturales no renovables, la reutilización de residuos como materias primas, el reciclaje, la incorporación de criterios de ecodiseño o la sensibilización de la ciudadanía.

Entre todos los agentes implicados hemos de ser capaces de introducir estos principios de economía circular en el sector de la construcción, potenciando el reciclaje y mejorando la eficiencia de nuestras actividades, a la vez que minimizamos nuestros efectos negativos sobre el entorno.

Escrito por Marta Arroyo Gutierrez el 17 de Mayo de 2019

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