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Eficiencia energética: de las palabras a los hechos

18 de octubre de 2012

Un verdadero compromiso con la eficiencia energética no se nutre de buenas intenciones, sino de acciones concretas. De poco sirve apuntar en la buena dirección si, a la hora de la verdad, los resultados no están a la altura.

Y es que, al fin y al cabo, la eficiencia energética se puede y se debe medir.

Por esta razón, vale la pena prestar atención a las diferentes variables que nos confirman o desmienten el éxito de las iniciativas adoptadas.Un caso de estudio interesante lo tenemos en la ciudad de Bilbao. El municipio de la capital vizcaína ha establecido una alianza público-privada con Ferrovial Servicios para llevar al mantenimiento de infraestructuras deportivas las mejores prácticas de eficiencia energética. En este sentido, las instalaciones de la sociedad pública cerró 2011 con un total de 96.493 abonados (lo que equivale a más del 25% de la población) y 178.041 inscripciones a cursos.

Este acuerdo permite dos grandes avances para la ciudad:

– En primer lugar, el empleo de nuevas tecnologías y criterios de eficiencia hace posible que los costes para el ayuntamiento se reduzcan drásticamente, lo que supone un ahorro presupuestario del 25% respecto a las estimaciones de costes manejadas en primer término.

– En segundo lugar, las inversiones para mejorar las instalaciones no solamente mejoran las mismas sino que también consiguen importantes objetivos en términos energéticos, incluyendo una reducción del 38% en el consumo de gas y del 15% en el de electricidad. De hecho, el acuerdo permite que las emisiones de dióxido de carbono de estas instalaciones caigan por valor de más de 2.000 toneladas anuales.

El proyecto supone un ahorro equivalente al generado por 700 hogares.  Además, los vehículos empleados para tareas de mantenimiento incluyen coches eléctricos, furgonetas que funcionan con biocombustible…

¿Las recetas para conseguir estos resultados?

Invertir en mejoras relacionadas de los sistemas de control, implantar un plan de medida y verificación de ahorros, estudiar la calificación energética de los edificios, implantar los sistemas de producción de energía más eficientes y desarrollar instalaciones de cogeneración, especialmente eficaces en instalaciones deportivas.

Asimismo, destaca la implantación del sistema de gestión energética denominado EMMOS (software de medición de energía en edificios e infraestructuras) que ha sido desarrollado por los equipos de Ferrovial Servicios, Amey y el Centro de Innovación de Infraestructuras de Ferrovial (Ci3).

Conforme el proyecto vaya asentándose, la totalidad del consumo de energía primaria procederá de fuentes renovables. Al final del día, el reto es pasar de las palabras a los hechos y poner la eficiencia energética al servicio de ciudades y ciudadanos. Implementando soluciones innovadoras, los ayuntamientos ahorran dinero a los ciudadanos y el servicio mejora su rendimiento sin dejar de lado el compromiso medio ambiental.

Mejores prácticas

El Ayuntamiento de Bilbao ha recibido varios reconomimientos por esta iniciativa por parte de organizaciones como  AERCE – Asociación de Profesionales de Compras, Contratación y Aprovisionamientos; de la  U.S. Green Building Council así como de la IFMA España, Sociedad Española de Facility Management. Además, Ferroser ha implantado un  plan de comunicación y sensibilización que incluye un plan de formación para el cliente y de sensibilización para el usuario final.

 

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