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Pedro Tavera, ingeniero y voluntario en Perú

12 de noviembre de 2015

Pedro Tavera tiene 35 años y es ingeniero técnico de obras públicas. Desde hace 7 años, ejerce como Jefe de Operaciones en el proyecto de conservación de carreteras del sector BU-2, perteneciente a la provincia de Burgos y que engloba las carreteras N-I (Burgos-Álava) y N-120 (Burgos-La Rioja) como principales. Es decir, su trabajo y el de su equipo consiste en todo lo relacionado con el mantenimiento y conservación de los elementos de las carreteras, elementos de señalización, elementos de defensa, firmes, podas y siegas de márgenes, limpiezas, mantenimiento de túneles, etc. Tratamientos de las carreteras, preventivos y curativos, para garantizar el tránsito por ellas durante el invierno.

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Durante dos semanas dejó atrás las carreteras e hizo un voluntariado en la población de Chincha, Perú. Hoy nos explica su estancia donde destaca como mayor punto positivo a la comunidad peruana y al grupo de personas que le acompañó en el viaje .

Pedro Tavera nos explica su experiencia como voluntario en Perú

  • ¿Qué es lo que hizo que te presentaras como voluntario?

Las ganas de colaborar con un proyecto solidario en el que pudiera aportar mis conocimientos y experiencia.

  • Como especialista en ingeniería de obras públicas ¿cómo pudiste colaborar en el proyecto?

Me considero más polivalente que especialista en algún campo en concreto. No obstante, dada mi experiencia sobre terreno pude colaborar en el seguimiento y control de los trabajos. Así como en la elaboración de una plantilla para facilitar el trabajo de la ONG CESAL en la toma de datos.

  • ¿De qué te sientes más orgulloso a nivel profesional durante tu estancia?

CESAL estaba gestionando el proyecto correctamente. Sin embargo, el proyecto requería mucha implicación con las comunidades afectadas (los habitantes de las Colonias de Santa Ana y de Sagrado Corazón). En este aspecto, las indicaciones que les aportamos para la recopilación de datos -desde nuestra experiencia- puede que fuera lo más productivo para el proyecto. También el asesoramiento ejercido a las familias sobre las instalaciones a ejecutar en sus viviendas en el futuro.

  • A nivel personal, ¿Con qué momento te quedas del viaje?

Resultó muy gratificante el agradecimiento de la gente. A pesar de que nuestra contribución era una mínima parte de todo el proyecto, entiendo que como representantes de Ferrovial, la gente nos agradecía mucho la aportación y el trabajo. Agradecimientos que en ocasiones se ven representados en forma de comida, lo cual nos pudo suponer un riesgo de empacho en cierto momento (ríe). A parte el poder conocer y convivir durante dos semanas con fantásticos compañeros, un grupo heterogéneo pero con motivaciones similares.

  • ¿Cómo animarías a alguien a que hiciera un voluntariado?

Yo animaría a la gente a participar en la experiencia por el enriquecimiento personal. La posibilidad de ver cómo la gente se implica y colaboran unos con otros, cómo participan como comunidad. Algo que parece muy lejano en las sociedades modernas y que hace recapacitar.

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Lee la experiencia de Camino López, clica aquí.

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