Publicada el 18 de Marzo de 2016

Las autopistas tienen esa tonalidad oscura, no demasiado limpias a primera vista y con un pasado basado casi exclusivamente en los derivados del petróleo. Es por eso que no pesan en la cultura popular precisamente como verdes y limpias. Sin embargo, gran parte de las carreteras modernas de nueva construcción incluyen materiales reciclados de diversas fuentes que no solo permiten ahorrar materiales en la construcción, sino que reducen los que están en los vertederos, además de mejorar las condiciones de uso de las carreteras.

Ya es frecuente encontrar en el BOE indicaciones específicas sobre la necesidad de incluir materiales reciclados, así como las condiciones que estos deben cumplir para adaptarse a las calidades y normas previas a su uso.

La negra historia de las carreteras

Las carreteras son elementos de nuestra sociedad que, aunque comunes, conllevan una gran complejidad. Por lo general, en el pasado las carreteras usaban componentes superficiales tales como la brea o el betún asfáltico. La brea, prohibida hace décadas por sus propiedades cancerígenas, era extraída de la destilación del alquitrán; mientras que el betún asfáltico constituye la parte más pesada de la destilación del petróleo.

Todos recordamos esas escenas fruto de las películas de Hollywood en la que una cuadrilla de presidiarios picaba piedras junto a un camino, y otra venía después a alisar y verter betún asfáltico caliente. La primera autopista de España se construyó con materiales similares. Aunque es cierto que una parte del firme moderno sigue viniendo del petróleo, la película ha cambiado mucho.

Mount Aso road in Japan by Yonghyun Lee

Los Estados Unidos de América han sido pioneros en casi todas las técnicas relacionadas con el reciclado para la construcción de autopistas de las que disfrutamos en la actualidad, y fueron sus primeros informes los que luego en Europa hemos adaptado para la medición del impacto ambiental y las técnicas de reciclado.

Ya en 1985, años antes del despertar de la conciencia medioambiental, Torben C.Hansen publicó un estudio que analizaba el periodo de 1945 a 1985 con respecto a la construcción de carreteras y los materiales usados,  titulado «Recycled aggregates and recycled aggregate concrete» (del inglés, Los agregados reciclados y la grava reciclada). Con este informe puso de manifiesto dos puntos importantes:

  • Que, como cabía esperar, gran parte de los materiales de las infraestructuras nuevas, entre las que se encontraban las autopistas, podrían sustituirse de un modo económico por materiales reciclados de, precisamente, otras infraestructuras.
  • Que existía un interés casi nulo por parte de las constructoras del momento por hacer uso de estas técnicas, incluso cierta reticencia por algunos mercados y sectores por ver menguados sus beneficios.

En 1989 se reunió un nuevo comité, esta vez formado por más expertos en el tema que, preocupados por los primeros informes, tomaron cartas en el asunto. Redactaron el RILEM TC-121-DRG, un denso documento técnico que tenía como fin el de establecer las guías para la demolición y reciclado del hormigón y los materiales de mampostería, entre los que se incluía el agregado de hormigón (grava) y el agregado de petróleo (hormigón asfáltico).

Ahora, quizá porque la conciencia medioambiental ha cambiado, no somos conscientes del avance que supuso que unas pocas empresas se sentasen a hablar sobre el tema hace tres décadas. Ellas formaron parte del movimiento que ha generado de manera reciente las normas UNE-EN de ensayos de nuevos materiales.

¿Qué materiales reciclados se usan en la construcción de autopistas?

Mostramos aquí los materiales más frecuentes en la construcción actual de carreteras, aun a pesar de existir otros de poca o nula implantación, como este, que ayudará a eliminar plásticos y tendrá una durabilidad de tres veces la actual.

El neumático reciclado

En 2007, en España se desechaban unas 300.000 toneladas de neumáticos al año. Y, dado que la normativa por aquél entonces prohibía arrojarlos a vertederos, estos eran tratados con químicos para su descomposición, abandonados al sol con la esperanza de que desapareciesen, enterrados o incinerados. Todo valía con tal de no tener que procesarlos para su reciclaje.

Una de las soluciones, que ya existía desde una década antes pero con poco o casi nulo seguimiento, consiste en usar caucho, el polvo extraído de neumáticos reciclados, para la construcción de nuevas carreteras. Este componente es el llamado polvo NFU, y hoy en día es usado no solo en firme, sino también en parques infantiles, base para los árboles, el sector textil o la industria del acero.

Para conseguir este polvo, el neumático es incorporado a una cinta que lo arroja a un rotor de cuchillas (también llamadas trituradores universales) que lo descompone en fragmentos de entre 50 y 200 mm. Tras esto, un granulador (o molino de finos) y un sistema de limpieza separa los componentes metálicos, textiles, granulados y el polvo. Es este último el que se usa mayoritariamente para mezclarlo con hormigón asfáltico y cubrir con él la capa visible de la autopista conocida como «betún».

También en 2007, las carreteras construidas con estos materiales reciclados no llegaban a los 300 km en todo el territorio nacional. Pero a mediados de la década pasada se crearon en nuestro país varias plataformas de gestión de neumáticos usados por parte de los principales fabricantes, que veían cómo sus productos eran arrojados como materiales inservibles una vez cumplido el ciclo del producto sin pasar ni por casualidad por una planta de reciclado.

El reciclaje de otras carreteras y construcciones

Los estudios mencionados previamente, y otros similares de otros sectores de la industria, hicieron que la opinión pública se echase las manos a la cabeza. Como fruto de una presión ciudadana, y posteriormente política, las nuevas normativas incluyeron un porcentaje mínimo de materiales reciclados para las construcciones.

En el caso de las carreteras, estos materiales son usados en todas las capas, ya que la grava o la arena suelen tener las mismas propiedades tanto si se obtienen de una cantera como si se rescatan de una carretera sin uso. De este modo, se hace uso de materiales extraídos de construcciones antiguas para las nuevas, eliminando el impacto de tener que sacarlos de la tierra y retirando la construcción que nadie usaba.

El proceso es relativamente sencillo, ya que mediante maquinaria pesada se extraen porciones de la estructura a demoler, se machacan para obtener la granularidad deseada, y se vierten en la mezcla de los materiales de la nueva construcción.

¿Qué ventajas presentan estas opciones?

Ha habido muchas dudas y debates al respecto de si estas técnicas son tan significativamente rentables y ecológicas, dado que parecen una panacea de la construcción y de la eliminación de residuos. Incluso se ha llegado a plantear que no eran ni baratas ni ecológicas.

Ventajas en costes

Por suerte, existen estudios que demuestran que sí, que el reciclaje de neumáticos para dar como resultado polvo de caucho y hacer uso de este en infraestructuras hace decrecer los costes de construcción y explotación (mantenimiento y consumo de combustible) y que perjudica al medio ambiente mucho menos que la construcción con materiales bituminosos derivados directamente del petróleo.

Ventajas en prestaciones

Lo significativo de estos materiales es no solo su condición económica, sino que también son más duraderos. Por ejemplo, el material resultante de la adición de caucho al hormigón asfáltico lo hace mucho más resistente al agrietamiento, tanto por fatiga del material al pasarle los vehículos por encima como de reflexión de fisuras (fisuración ascendente) y fisuración descendente (fisuración térmica).

Además, la amortiguación extra que proporciona el polvo de caucho consigue que las carreteras generen menos fricción, ayudando a ahorrar al bolsillo de los conductores al disminuir dicho desgaste.

Ventajas ambientales

En las últimas décadas, quizá porque se ha puesto de moda el ser una empresa verde o que cuida el medio ambiente, se han realizado muchos estudios al respecto de estos materiales, y se ha descubierto que el impacto ambiental generado por la circulación de los vehículos es del orden de entre 10 y 100 veces mayor que en la fase de construcción. Lo que en otras palabras se traduce como: ya que podemos evitar un poco de contaminación durante la fase de explotación (y esta va a durar mucho más que la de construcción), usemos materiales reciclados que la minimizarán durante todo ese tiempo.

Otra ventaja para todos es la eliminación de parte del ruido de los vehículos al circular. El ruido es contaminante desde el punto de vista médico, por lo que cualquier tecnología que consiga reducirlo será valiosa para la salud.

La tercera ventaja relacionada con el medio ambiente, y quizá la más importante, es la eliminación de un desecho tóxico para usarlo como materia prima de la construcción. Una tonelada de polvo de caucho reciclado eliminará una tonelada de neumáticos en un vertedero, así como sustituirá a esa tonelada de hormigón asfáltico que ya no resulta necesaria en la construcción.

Highway by Epicurrence-3

Las autopistas, tal y como abríamos el artículo, son un elemento esencial en nuestra cultura. No podemos imaginar cómo sería un mundo sin esa malla por la que podemos circular con libertad. Sin embargo, el hecho de necesitarla para nuestros desplazamientos no entra en conflicto con el cuidado del planeta, y se ha demostrado que existen modos de minimizar su impacto. El hacer que el reciclaje de materias primas y su reutilización para la construcción sea una realidad, así como otras ideas constructivas relativamente nuevas, son puntos necesarios para un cuidado del medio ambiente.

Imágenes| Aleksandr Kozlovskii, Yonghyun Lee, Epicurrence

Escrito por Marcos Martínez el 18 de Marzo de 2016 con las etiquetas: autopistas carreteras construcción Negocios Neumático Reciclado Pavimientos reciclados Pavimientos verdes reciclaje sostenibilidad

Ya hay 1 comentario

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hace 3 años

Hola Marcos enhorabuena por el post, varias aportaciones; respecto al BOE esas indicaciones son recomendaciones y bajo mi opinión deberían ser obligaciones de mínimos en algunos casos por ejemplo en el reciclado de firmes o el uso de polvo de neumático que la realidad práctica mantiene en tasas mínimas. Ojalá consigamos reproducir en España y otros países en la misma situación descrita en el artículo; generar una presión ciudadana que desemboque en un efecto en la política. Lo abordé con algo más de detalle en la entrada de este blog http://goo.gl/YPhbLT.

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