Publicada el 23 de Abril de 2016

Hoy sábado 23 de abril de 2016 se celebra el Día Internacional del Libro, coincidiendo con el día del entierro de Cervantes, la fecha del fallecimiento de Shakespeare (en el calendario juliano) y el día de Sant Jordi.

Con esta festividad en mente, hoy repasaremos unos cuantas personas que, no contentas con solo ser ingenieros, arquitectos o técnicos, decidieron atender a otra de sus pasiones: la de escribir. Algunos (de los muchos) arquitectos e ingenieros que también fueron escritores.

Desde que somos muy pequeños, y atendiendo a un modelo educativo que nació a lo largo de la Segunda Revolución Industrial, se nos ha clasificado en base a dos grandes categorías: eres de ciencias o eres de letras. Pero no de ambas porque, ¿qué tiene que ver la matemática o la física con la lengua? ¿Verdad?

De hecho, casi 150 años después de que esta clasificación apareciese, la brecha entre ambas pasiones parece abrirse cada vez más. Lo que es una jugarreta para aquellos que disfrutamos tanto de la rama técnica de los números como de las letras y el lenguaje escrito, y que hemos tenido que aprender a desarrollar ambas facetas.

Juan Benet, ingeniero de caminos y escritor

Escritor de drama, ensayo, cuentos y novelas (en las que destacó), Juan Benet es uno de esos escritores que hace de nexo entre generaciones de grandes reconocidos (como Baroja) y los escritores modernos que se están dando a conocer a día de hoy.

Benet compaginó desde muy joven la ingeniería y las letras. En 1948, cuando ingresaba en la Escuela Superior de Caminos, Canales y Puertos, ya llevaba dos años acudiendo a la tertulia de Pio Baroja, e impregnándose del ambiente literario de la época. Compaginó un ambiente ingenieril universitario con el paso por los cafés de escritores, que le harán decidirse también por las letras.

El mismo año en que realiza sus primeras prácticas de ingeniería en Finlandia (1953) empieza a publicar sus obras de teatro. Y logra equilibrar una vida a caballo entre números y letras, trabajando en canales, presas y en el Ministerio de Obras Públicas de Madrid; y publicando sus relatos, cuentos y, finalmente, novelas.

Primo Levi, escritor e ingeniero químico

Levi estudió Química en Turín (Italia) en 1941, aunque su carrera industrial estuvo reñida con las leyes raciales de la Europa de mitad de siglo. Como judío italiano, pronto fue perseguido. En diciembre de 1943 fue capturado por el régimen nazi y llevado a Auschwitz, donde sobrevivió «a través de una combinación de su amplio conocimiento de la química, de la humanidad de otros presos y de pura suerte».

Fue en aquél campo donde su pasión por las letras se manifestó cuando volvió a Turín. Allí escribió sus dos obras más conocidas: La tregua y Si esto es un hombre. Obras estudiadas a día de hoy, junto con la mitad de sus escritos.

Dostoievski, ingeniero militar y escritor

Quizá Fiódor Dostoyevski sea algo más conocido como escritor que Levi, pero de lo que poca gente sabe de este escritor de la mente humana es que estudió en la Escuela de Ingenieros Militares de San Petersburgo (Imperio Ruso de aquel entonces, 1837).

Y que fue allí, en la biblioteca de la escuela, donde empezó a leer a Shakespeare a los dieciséis años. Y a escribir. A partir de una infancia dura y una vida difícil, se convirtió en el padre del existencialismo, analizando la condición humana a golpe de sus letras.

Pero no sin antes desarrollar una carrera militar como ingeniero, llegando a la Dirección General de Ingenieros en San Petersburgo con el grado de subteniente.

Stendhal, matemático y escritor

Stendhal, que es como se conoce a Henri Beyle, fue un escritor francés del siglo XIX reconocido como uno de los escritores realistas más importantes. Y, desde luego, como un pionero en esa vertiente filosófica. Aunque no terminó la carrera de matemático, ni ninguna otra, lo cierto es que se debatía entre la ciencia y las letras.

Al igual que su compañero ruso, Stendhal entró en el ejército, salió, y fue acusado de traidor tiempo después. Entre sus obras destacan las que carácter biográfico, como la Vida de Napoleón las de Haydn, Mozart o Metastasio.

Luis Buñuel, escritor e ingeniero agrónomo

Escritor, director e ingeniero. Este español que tuvo que abandonar España por la dictadura se refugió en México y Francia, donde se hizo famoso en su faceta cineasta.

Pero eso no significa que dejase la pasión por escribir. Durante años publicó poesía, prosa poética y cuentos, que luego fue alternando con guiones de teatro, así como varios libros. Poco a poco fue sustituyendo la escritura de poesía por la de guiones cinematográficos, dando el salto a aquello por lo que sería reconocido.

Joan Margarit, arquitecto y poeta

Arquitecto, escritor, poeta y profesor. Este retirado catedrático español, hijo de un arquitecto y una maestra, acabó por heredar ambas pasiones. Y las ha desarrollado durante años. Ambas carreras, tanto la técnica como la dedicada a la poesía, han resultado ser éxitos.

Como arquitecto, es Catedrático de Cálculo de Estructuras en la ETSAB, y ha realizado un centenar de reformas y construcciones de importancia. Quizá la más relevante de ellas es participar en la dirección de la estructura del Templo de la Sagrada Familia, de Gaudí.

Aunque ha recibido más de diez premios importantes a lo largo de toda su vida, destacamos  que en 2008 recibió, por Casa de Misericordia, el Premio Nacional de Poesía y el Premio Nacional de Literatura de la Generalidad de Cataluña.

Albert Espinosa, escritor y químico

Guionista, autor teatral, escritor, actor, director de cine, y con una titulación de Ingeniería Industrial Química. Como ingeniero nunca llegó a ejercer, pero la difícil carrera no se la quita nadie. Evidentemente, es famoso por sus letras y su trayectoria en el mundo del cine y el teatro.

Quizá lo más conocido en esto es Planta 4ª, la película con tintes autobiográficos que describe la experiencia de un grupo de niños enfermos de cáncer. Sin embargo, tiene más que unos pocos premios teatrales, de cine, de guion y televisivos.

Sin el futuro que dibuja las palabras en la ficción es muy complicado inventar el futuro de la ingeniería; y es esta última la que se encarga de hacer llegar las letras a todos aquellos que la buscan gracias a los inventos modernos que democratizan la enseñanza y la escolarización. La ciencia y las letras están más cerca de lo que parece, y se necesitan mutuamente desde hace bastante tiempo. Qué menos que un día para celebrarlo.

Y tú, ¿eres de ciencias o de letras?

 

Escrito por Marcos Martínez el 23 de Abril de 2016 con las etiquetas: Cervantes Día Internacional del Libro Shakespeare

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