Publicada el 4 de Octubre de 2016

Poco frecuente es que las personas de la generación de mis padres (de los años 60) no hayan oído hablar de aquellos ladrillos que encajaban unos sobre otros hasta formar estructuras más altas, en ocasiones, que sus propios hijos. Para generaciones posteriores resulta casi imposible localizar al niño grande que nunca jugó con estos ladrillos.

Básicos, con un mecanismo sorprendentemente fácil, cualquiera descubría pronto los principios constructivos que se aplican en todas las obras, tales como no poner una fila vertical de ladrillos (porque se caería) o tratar de reforzar un voladizo con algún perfil en vertical. Los Lego nos convirtieron a todos de pequeños en arquitectos e ingenieros gracias al juego. ¿Te acuerdas?

Lego y arquitectura

El primer contacto que uno tiene casi siempre con el mundo de Lego es el bloque en forma de ladrillo de ocho pines que encajaba consigo mismo, y cuya evolución necesitó décadas de estudios. Las primeras versiones de este bloque en plástico datan de 1949, pero no fue hasta 1958 que los bloques adquiriesen refuerzos internos que evitaban que se combasen:

piezas de Lego de ocho pines
Bloques de Lego. Fuente: Marcos Martínez


Las posibilidades de estos bloques son infinitas, ya que con dos podrán ser encajados entre sí de 19 formas diferentes (eliminando simetrías). Con un tercer bloque, las posibilidades aumentan a más de 300, y un cuarto a casi 7.000. Con diez ladrillos como los de la imagen, las posibilidades de encajarlos entre ellos superan los 300.000 millones.

piezas de legos
Bloques de Lego. Fuente: Marcos Martínez

Obviamente, ante la inabarcabilidad de las posibilidades ilimitadas, todos hacemos exactamente lo mismo: construir casitas. Porque lo llevamos dentro. Algo nos impulsa a poner un bloque sobre otro, contrapeados, a lo largo de un rectángulo. Y pronto aprendemos grandes claves arquitectónicas.

Como que si levantamos paredes con un ladrillo sobre otro terminará por caer. Porque no se anclan a nada más que al suelo. Si las viviendas se construyesen así, bastaría un ligero golpe en mitad de la pared para tirarla abajo. Sin embargo, apilados de modo que el ladrillo de arriba cubre la mitad de los dos de abajo, el edificio queda alegremente en pie.

También aprendimos que si tratamos de llevar muy lejos un voladizo, este terminará por colapsar bajo su propio peso, algo que descubrieron los romanos en el Panteón. Para solucionarlo, los romanos aligeraron el peso de la cúpula, pero las técnicas modernas nos sugieren que usemos un refuerzo mientras avanzamos en horizontal.

Lego y la ingeniería

A medida que los pequeños de la casa van creciendo, el apilar un ladrillo sobre otro se va quedando corto, y necesitamos algo más complejo. Dado que la arquitectura con Lego no requiere de instalaciones en sus edificios (por fortuna los alegres muñequitos no necesitan sanitarios), el siguiente paso en complejidad viene por parte de la ingeniería, y Lego Technic.

Camión construido con piezas Lego.
Camión construido con piezas Lego. Fuente: Wikipedia

Las casitas con puertas y ventanas son maravillosas hasta que uno descubre que puede crear complejos mecanismos con motores, bombas hidráulicas, ruedas dentadas y neumáticos. De repente fue posible levantar dificilísimas grúas, camiones y trenes, medio centenar de robots e incluso coches teledirigidos y programables.

Lego se convirtió durante muchos años en un modo sencillo para enseñar a programar desde grúas con un brazo a pesados coches teledirigidos. Pero no solo vehículos se puede construir con estas piezas. Toda una comunidad de constructores y diseñadores ha crecido en Internet, donde se muestran inventos tan sorprendentes como este reloj:

O piezas artísticas cuya funcionalidad es cuestionable, pero cuya belleza hipnótica podría absorber horas de nuestra vida, simplemente por el hecho de que funciona de un modo increíble. ¿Quién dijo que el arte y la tecnología iban a estar desligados?

Los Lego, al igual que otras marcas de construcción con bloques y piezas como el Meccano, Tente o algo más antiguo, como Exin Castillos, han ayudado a los niños de todo el mundo (y a no tan niños) a desarrollar su visión espacial y a coger el gusto por la construcción, el desarrollo y la ingeniería.

En mi caso, que he tenido Technic en casa desde que tengo memoria, ingeniero mecánico. Alguna relación habrá. Y tú, ¿tuviste Legos en casa? ¿Qué construías?

 

Escrito por Marcos Martínez el 4 de Octubre de 2016 con las etiquetas: Arquitectura construcción Historia Ingeniería Lego

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hace 3 años

Fantástico artículo

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