Publicada el 29 de Noviembre de 2016

¿Sabías que todas las viviendas pierden dinero por el calor que se escapa de ellas? Lo que supone un problema energético. Hagamos un ejercicio mental. Imagina tu vivienda, el espacio interior. Bien, ahora llénala de agua mentalmente hasta que esta ocupe del suelo al techo, cajones, muebles, empape el interior de los sillones y camas, todos tus objetos, todas las habitaciones. ¿Ya?

Perfecto. Ahora, ¿crees que el agua se quedará ahí quieta, o que se irá por una decena de pequeñas grietas? El bajo de la puerta de la vivienda, fallos de aislamiento de las ventanas, quizá una fresquera en la cocina, o una junta en la terraza que no se selló bien. Incluso las paredes también se ayudarán a despejar poco a poco el agua, que se filtrará por ellas.

La energía se escapa de una forma similar de tu vivienda. Y más rápido.

¿Por qué pierdo calor o frío en mi vivienda?

De un modo muy parecido a como se escapa el agua en el ejemplo anterior, el calor escapará de tu vivienda en invierno, y se colará en tu casa en verano. Esto es debido a que el calor (calor indica cómo de rápido se mueven las partículas) tiende a transmitirse.

Piensa en una veintena de patinadores detenidos en mitad de una pista de hielo, y ahora un patinador más yendo rápido hacia ellos. Del golpe, transmitirá parte de su velocidad a las personas con las que choque, frenando, y estas empezarán a desplazarse hasta que encuentren otro objeto, acelerando. El resultado es similar a la rotura o saque en el billar.

Teoria de colisiones

Varios ejemplos gráficos de colisión de partículas. Fuente: Revista Ciencias

Las moléculas hacen lo mismo que nuestros patinadores y las bolas de billar, pero en el vacío que existe entre los átomos. Cuanto más rápido se muevan, más calor y más energía transmitirán al chocar contra otras moléculas. Cuanta menos velocidad, más frío. Calentando una vivienda con un radiador transformamos gas natural o electricidad en el movimiento de las partículas por toda la casa.

El radiador, generalmente metálico, transmite energía en un principio por radiación. Del mismo modo que un hierro al rojo hace que sintamos un cosquilleo en la piel, pero a unas temperaturas muchísimo más bajas (que nos impiden ver el radiador como una masa de metal fundido).

La siguiente transmisión será la convección. Tanto el metal caliente como las paredes que la radiación ha ido calentando transmitirán ese calor a las capas de aire más próximas, que a su vez lo trasladarán a las más alejadas. Además, ocurre que las capas frías tienden a ir hacia abajo, y las calientes a subir, y se producen movimientos circulares. Lo mismo ocurre en una olla llena de agua burbujeante y macarrones, y por eso los vemos moverse dentro.

Metodos de transferencia de calor

Métodos de transferencia de calor. Fuente: Wikipedia

Pero a medida que calentamos el aire y las paredes de esta sala, parte de ese mismo calor que estamos transmitiendo al interior se filtra por las paredes por un tercer método de transmisión de calor: la conducción. Esta se produce cuando un cuerpo caliente toca uno frío. Los átomos más calientes, con más energía, van transmitiéndola hacia aquellos que poseen menos (fríos).

Es por eso que nuestras viviendas rápidamente reducen su temperatura al apagar la calefacción. ¡El calor se escapa hasta por los muros! Y no solo por las juntas de las ventanas o por debajo de la puerta. Hoy día, el calor perdido está estrechamente relacionado con la factura. Cuando más calor perdamos, más tenemos que pagar a final de mes conservando el confort.

¿Cómo podemos frenar este reguero de calor?

Volvamos a imaginar, esta vez con una casita más pequeña. ¿Os acordáis de aquél juguete en el que encajábamos piezas de diferentes formas y tamaños en una caja con la forma de casa? En su momento nos ayudó a desarrollar la psicomotricidad, y hoy nos aclarará qué tenemos que hacer con una casa antigua y con pérdidas significativas. En España, son casi todas las casas.

Casita con formas

La primera normativa sobre el aislamiento térmico surgió en nuestro país de mano de la norma básica de la edificación NBE-CT-79 (79 indica el año), ahora derogada por insuficiente. El 56% de los edificios existentes hoy se construyeron sin ninguna exigencia de ahorro de energía, y el 39% con esta normativa básica. Es decir, solo un bajo porcentaje de los edificios están adaptados a una normativa responsable con el medio ambiente y coherente con el ahorro.

Tienen agujeros, fugas. Espacios por donde la energía corre libre, como en la casita de juguete. ¿Cómo pararlo? ¿Cómo ayudar al medio ambiente y a nuestro bolsillo? Mediante la rehabilitación de nuestro hogar y proyectos como PRENDE (Plataforma de Rehabilitación Energética de Distritos urbanos Eficientes).

Con este nombre tan rimbombante, se pretende concienciar a la gente de la importancia de rehabilitar su vivienda allí donde las pérdidas de energía suponen un inconveniente directo para ellos (en la factura de la luz o el gas) y un impacto indirecto en el medio ambiente y en la salud de todos los seres vivos del planeta.

¿Cómo puedo rehabilitar mi hogar?

Ahora volvemos a aquél juguete mencionado antes. El de las aberturas de distintas formas. Aunque no lo parezca, nuestras viviendas están llenas de agujeros de mayor o menor tamaño, pero dispuestos de otros modos. El problema con nuestras viviendas es que no somos capaces de visualizar por dónde se escapa el calor (a menos, claro, que abramos una ventana).

Conocer por dónde se va más calor puede ayudarnos a elegir qué parte de la casa rehabilitamos primero (ventanas, puertas, aislamiento en paredes, vigas…), y de ese modo ir recuperando la inversión de la reforma para poder costear la siguiente. Si tienes capital para una inversión en la mitad de las ventanas de tu vivienda, lo ideal será empezar por aquellas que más calor dejen pasar, aquellas cuya rentabilidad sea mayor.

La OCU, en 2014, dijo que «si quieres pagar menos de calefacción, la opción más eficaz (y la más ecológica) es mejorar el aislamiento de tu casa». E hicieron números. Aislar una vivienda en Madrid de unos 90 metros cuadrados daba como resultado un ahorro del 50% en calefacción. Busca el recibo del gas de este invierno y divídelo entre dos. ¿No se ve más bonito?

Este ahorro fue calculado para la inversión que supone aislar la vivienda inyectando lana mineral en la cámara de aire del edificio por 834 euros (o añadir paneles de lana mineral por 464), e instalando las ventanas oscilobatientes de PVC con doble cristal con una inversión de 3.379 euros. La recuperación se realizaba en función del tipo de calefacción, entre 5 y 10 años.

La eficiencia energética como inversión

Y este cálculo no tomaba en cuenta el ahorro de aire acondicionado en verano. Es decir, la amortización final estará muy por debajo de una década. A partir de entonces, nuestra vivienda se habrá convertido en un foco de ingresos por facturas recordadas a la mitad.

Varias reformas en este sentido, atacando cañerías, tejados o esos muebles que (especialmente en medios rurales) dan a la calle para conservar los alimentos, supondrán un ahorro anual en climatización importante. En 2015 los hogares españoles gastaron un promedio de 481 euros anuales en gas natural.

Costes que pueden reducirse a la mitad mediante varias inversiones relativamente asequibles y consiguiendo un ahorro casi seguro de unos 200 euros anuales. Esto sin entrar en la eficiencia energética de electrodomésticos, y tan solo atacando el edificio mediante rehabilitaciones.

Ahorrar dinero, ahorrar el medio ambiente

La inversión en medioambiente se recupera antes de 10 años. Fuente: Pixaby

Dicho con otras palabras, la eficiencia energética es una inversión, y puede constituir un foco de ingresos (por no gasto) para casi todas las familias del país.

Algunas soluciones comunitarias pueden ser el aislamiento del edificio, unido a algo tan asequible como el pintado de las fachadas sur con colores claros (que evitan el calor en verano) y las del norte con calores oscuros (que retienen el calor en invierno).

En algunos países ya se está fomentando el uso masivo de elementos termoreguladores y colchones térmicos, como lo son los jardines en las azoteas en las reformas. Y es que una azotea cubierta de verde transmitirá menos energía hacia fuera y absorberá menos energía del exterior, impactando de manera directa en la calidad de vida (y el bolsillo) de quienes viven debajo.

Una azotea cubierta de verde

Una azotea cubierta de verde. Fuente : Pixaby

La eficiencia energética es una inversión.¿Por dónde vas a empezar tú a ahorrar?

Escrito por Marcos Martínez el 29 de Noviembre de 2016 con las etiquetas: Dinero eficiencia energética energía energy energy efficiency environment heat innovación innovation medio ambiente sostenibilidad

Ya hay 1 comentario

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hace 2 años

[…] ¿Tu vivienda tiene un problema energético? Podrías estar perdiendo mucho dinero. Conciénciate de la importancia de rehabilitar tu vivienda.  […]

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