Publicada el 26 de Noviembre de 2019

Buena parte de la arquitectura del mundo antiguo usaba el zigurat —la pirámide escalonada truncada— como estructura constructiva. Sin embargo, el mundo clásico arrasó con la arquitectura sumeria y asiria, y hoy resulta improbable dar con una estructura con esta forma. ¿Por qué se dejó atrás este método constructivo? ¿Cuáles eran sus ventajas? ¿Tendrían sentido incluirlo en nuestra arquitectura actual?

Más allá de las connotaciones románticas y aventureras que nos evoca mirar zigurats como el de Ur (Irak, arriba) o el de Choga Zanbil (Irán, más abajo), resulta admirable el modo en que civilizaciones antiguas usaban principios básicos para construir sus templos e incluso ciudades elevadas. Jardines en mitad del desierto con su propio clima.

¿En qué consiste un zigurat y cómo se construye?

¿Alguna vez has intentado apilar una columna de ladrillos? Si no es el caso, no es necesario acudir a la obra más cercana. Algunos videojuegos, como “Construye la torre” (abajo) nos demuestran la dificultad de la construcción vertical mediante la técnica ancestral de colocar bloques unos encima de otros. Llegada a una altura, la estructura pierde estabilidad y colapsa.

videojuego "Construye la torre"

Para construir en altura apilando elementos, las civilizaciones antiguas descubrieron un “truco” arquitectónico básico: la edificación escalonada. La torre de ladrillos llegará más alto sin caer si cada nivel usa menos ladrillos que el nivel anterior. Eso, combinado con centrar las cargas en el baricentro de cada plano, es la clave de la construcción de un zigurat, entre los que hay muchos tipos en base al tamaño de ese escalón.

Abajo podemos ver las ruinas del Zigurat de Choga Zanbil, en Irán, desde el exterior. A simple vista destaca la estructura escalonada que eleva el antiguo centro religioso. La estabilidad es tal que fue construido hacia el 1250 a.C. y aún sigue en pie con un mantenimiento nulo.

Zigurat Choqa Zanbil

El modo en que estos enclaves eran construidos no requería, como los grandes bloques de las pirámides egipcias, de un gran volumen de mano de obra. De hecho, los materiales usados eran los ladrillos secados al sol (adobe) o ladrillos cocidos mediante hornos. Nada más complejo que una carretilla y un apilamiento basado en planos que arrancaba al construir la base.

Entrando en temas de cargas, la base de los zigurat sostiene el primer nivel, y este el segundo, de modo que lo realmente importante era saber calcular qué distancia horizontal y vertical admitía cada nivel añadido (el nivel dos pesa también sobre la base). A menudo aprendían mediante ensayo y error (muros derrumbados). Por suerte, hemos avanzado desde entonces.

¿Por qué abandonamos la construcción de zigurats?

Durante milenios tuvo mucho sentido acercarse al cielo, morada de los dioses para la mayoría de religiones. Aunque hubo pequeñas ciudades afincadas en zigurats, el grueso eran templos de culto y no tanto espacios en los que vivir. En este sentido, los zigurats son como las pirámides o las catedrales: una forma hoy excéntrica de subir más alto. En su momento, necesitaron nuevas técnicas constructivas.

Según avanzaba la historia íbamos aprendiendo sobre el comportamiento de los materiales. Hemos ido prescindiendo de muros gruesos en favor de grandes ventanales, por ejemplo. Los romanos fueron de los primeros en usar arcos y elementos que ayudaban a las cargas a abrir espacios interiores y exteriores, y en Nueva York o Abu Dhabi tenemos la última expresión de la construcción en altura.

En su momento, dejamos de construir zigurats porque aprendimos a subir alturas sin necesidad de apilar ladrillos de forma escalonada. Sin este conocimiento nos habría resultado imposible diseñar los rosetones románicos o los grandes ventanales por los que entra la luz a las oficinas. Ahora seguimos subiendo hacia el cielo, aunque por motivos diferentes, así como con técnicas nuevas. Además, tenemos ascensores, lo que supone un alivio.

Dibujo del Zigurat de Ur

Sin necesidad de entrar en complejas gráficas, en la imagen superior podemos ver resaltada la vertical central del templo de Ur. El resto de la estructura, que equivale a más del 90% en volumen de la misma, está ahí para sostener esa pequeña columna que a su vez eleva el santuario.

Aunque en las imágenes nos parezca imponente —y sin duda llamaría la atención de la época—, la cúspide apenas alcanzaba la cota de 15 metros. Suponiendo una altura de tres metros por nivel, el equivalente a un edificio de pisos de cinco pisos. Incluso en perfecto estado, el Zigurat de Ur apenas llamaría la atención en la mayoría de ciudades.

Zigurats modernos, ¿tienen sentido?

No es frecuente, pero hoy día la arquitectura zigurat sigue siendo utilizada. Por supuesto, por motivos diferentes a los originales, milenios atrás. Hoy día los zigurats se usan preferentemente por motivos estéticos. Como ejemplo podemos nombrar el conocido cuartel general del DGS californiano, un brazo ejecutivo del gobierno de este estado.

Zigurat moderno

No hay ningún motivo constructivo por el cual este edificio, llamado “El Zigurat” precise esta forma. Los trabajadores en su interior harían el mismo trabajo si su edificio de oficinas tuviese la forma que hemos recortado sobre el cielo, o incluso si el zigurat estuviese invertido. Es por tanto una necesidad estética más que utilitaria. Una forma de resaltar la arquitectura.

Donde sí hubo una intención con el uso del espacio fue en la construcción del Shenye Tairan, un edificio emblemático en la ciudad china de Shenzhen. Como puede observarse en la vista de abajo, el edificio cuenta con terrazas a alturas escalonadas. Cada una de ellas incluye una zona ajardinada, algunas con pequeñas charcas que simulan cierta naturalización.

Zigurat Shenye TaiRan

El objetivo del equipo de arquitectura fue el de dar espacio a la vegetación, sacrificando con ello un enorme volumen utilizable para la construcción de más alturas (como puede verse por la parte más elevada del edificio). A diferencia de los zigurats de la antigüedad, el piso más alto no carga su peso sobre los escalones inferiores, sino que sus cargas quedan recogidas sobre su vertical.

De modo que los zigurats pueden tener sentido arquitectónico, aunque sus motivos difieren de los originales e incluso las cargas se reparten de forma diferente. Hoy día un zigurat puede facilitar que todas las viviendas de un mismo edificio tengan acceso a un patio elevado, la creación de plazas de aparcamiento elevadas o una forma de crear espacios originales y vivos.

Escrito por Marcos Martínez el 26 de Noviembre de 2019

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