La adquisición de materias primas, los procesos de producción, los hábitos y comportamientos de consumo, todos están cambiando. La teoría y la práctica de la economía circular ha llegado para quedarse, pero aunque conocemos de qué este concepto, es importante que quede claro el rol de los fabricantes, los consumidores y las instituciones.

Publicada el 5 de Diciembre de 2016

Biomímesis, es la ciencia que estudia a la naturaleza como fuente de inspiración de nuevas tecnologías innovadoras, para resolver aquellos problemas humanos que la naturaleza ha resuelto, a través de modelos de sistemas (mecánica), o procesos (química), y/o elementos que imitan o se inspiran en ella.

Imaginemos un bosque. ¿Dónde está su vertedero? Sin duda hay mucha materia en descomposición pero no se considera un residuo porque un animal muerto o las hojas que caen al suelo son utilizadas como alimento de muchos organismos y microorganismos que ayudan a que esta materia orgánica vuelva a reincorporarse al suelo nutriéndolo y dándole estructura.

Sin duda, si los bosques tuviesen que procesar plásticos o componentes electrónicos lo tendrían más complicado pero la forma en que tiene lugar el ciclo de vida de la materia orgánica puede servirnos de inspiración.

Hojas

Materia en decomposición. Fuente: Unsplash

La producción de materiales y cómo reducir los residuos

Las distintas civilizaciones han estudiado siempre como transformar la materia prima en herramientas que hiciesen la vida más cómoda a la especie humana.

Seguimos investigando para obtener materiales más resistentes, más ligeros, menos inflamables, más fáciles de degradar, más baratos, menos contaminantes…

Podemos enfocar nuestros esfuerzos a lo que consideremos prioritario y cada vez más personas consideran que es prioritario reducir el volumen de residuos producidos.

No es solo una cuestión de gestión del residuo, con el coste que esto conlleva sino de ocupación del suelo, y la contaminación inherente a este proceso.

Cada vez más, hay que valorar la escasez de materia prima y del coste de las mismas.

Seguimos utilizando patrones de extracción de materias primas de siglos anteriores, como si siguiésemos siendo los mismos humanos, cuando hemos pasado de 1.000 millones  en 1800 a 7.000 millones en el año 2011, como si los medios que utilizamos fuesen igual de rápidos, como si no existiesen unos límites planetarios que ya hemos excedido.

Todas estas consideraciones se ven recogidas en el modelo de la economía circular. Un enfoque que nos llevaría a observar el modelo de forma global para ganar en eficiencia.

El pensamiento eficiente e integral: la economía circular

Ahora mismo los agentes participantes en el modelo económico se encuentran afanados en buscar la eficiencia máxima en cada uno de los procesos por separado, mientras que la economía circular pretende una visión integradora, una intersección de los aspectos ambientales y económicos.

El tema es tan importante que aparece como una de las prioridades en la Agenda para el Desarrollo Sostenible 2015 de la ONU.

Video ´Verde y con Asas´. Fuente: Youtube

El ciclo de vida de los residuos

El productor debe ser responsable de su “criatura” durante todo el ciclo de vida de la misma. Si una vez que el usuario decide utilizar el producto éste volviese al productor en vez de pasar a ser un “residuo”, los fabricantes diseñarían bajo otros criterios, centrando sus esfuerzos en poder recuperar de forma fácil la mayor parte de los componentes.

Los residuos de unos se convierten en recursos para otros. El producto debe ser diseñado para ser deconstruido. La economía circular consigue convertir nuestros residuos en materias primas.

Ahora mismo esta opción recae sobre el usuario que decide o bien, invertir en la reparación del objeto en vez de cambiarlo por uno nuevo, o bien en el gestor del residuo, que hace un esfuerzo por intentar reciclar o valorizar la mayor parte de los componentes.

Sin embargo, es claro que los patrones de consumo no van precisamente por ese camino. Muchas personas optan por desechar algunos objetos no porque no funcionen sino simplemente porque se cansan de ellos. Al mismo tiempo al fabricante no suele preocuparle el final de la vida de su producto por lo que el diseño no tiene en cuenta la facilidad para su recuperación, la cantidad de productos peligrosos que pueda contener o el coste que esto pueda conllevar. Por qué habría de hacerlo si nadie se lo pide? No solo el regulador, sino el mismo consumidor.

Otra ventaja de que el productor sea responsable del ciclo de vida del producto es que para él supondría un ahorro de costes ya que no debería volver a comprar la materia prima y transformarla, el producto que recupera es la materia prima y el conste de la transformación, si la hay ,debería ser mucho menor.

La economía circular consigue convertir nuestros residuos en materias primas. Los residuos de unos se convierten en recursos para otros. El producto debe ser diseñado para ser deconstruido.

Contenedor para ropa usada

Un recipiente especializado para el reciclaje de prendas. Fuente: Pixaby 

El papel del consumidor

Los consumidores tienen un papel muy importante dentro de este modelo, ya que son un generador de demanda. El cambio también es de modelo de consumo, no se trata solo de consumir menos sino de cambiar la posesión por el uso.

No posees un bien sino un servicio, lo que también implica ahorro de costes para el usuario. Debería suponer también una mejor experiencia del usuario.

Por qué debo poseer un coche? Poseerlo implica que debo guardarlo, revisarlo, mantenerlo, limpiarlo y ver como envejece y disminuye su valor en el mercado a pesar de mi constante inversión.

Por menos precio puedo disponer del servicio de la movilidad con una mayor comodidad y calidad, cambiando el modelo del coche según me convenga o apetezca.

A día de hoy esta opción es una realidad en las grandes ciudades y los que han valorado y decidido optar por ella no parecen tener ninguna intención de volver al sistema antiguo. Esta opción supondría una disminución del parque móvil causante de estragos ambientales y de calidad de vida entre los ciudadanos.

Por último, en un contexto de escasez y fluctuación de los costes de las materias primas, la economía circular contribuye a la seguridad del suministro. Incluyendo dentro de estas materias primas el agua que es un elemento común en las distintas fases del ciclo de vida del producto, desde su producción hasta el tratamiento de residuos y el vertido de sustancias contaminantes.

¿Sabías que…?

Se estima que el 80% de los bienes que un ciudadano de la OCDE adquiere anualmente para su consumo (800 kg alimentos y bebidas, 120 kg de envases y 20 kg de ropa o zapatos) acaban siendo incinerados, depositados en vertederos o en las aguas residuales.

Cada año, en Europa, se utilizan un promedio de 16 toneladas de materiales por persona para mover nuestra economía. Y además, alrededor de 6 toneladas por persona se convierten en residuos. Por otra parte, casi la mitad de los residuos generados terminan en vertederos.

Vetedero

Excavadora que opera en un vertedero. Fuente: Pixaby 

Se estima que cada año se desaprovechan en el mundo, más de 1.300 millones de toneladas de alimentos, es decir,1/3 de la producción mundial.

Fabricar una lata con materiales reciclados ahorra un 95% de energía frente a crear una nueva lata desde cero.

La economía circular reduciría las emisiones totales anuales de gases de efecto invernadero entre un 2% y 4%

La Comisión Europea presentó a finales de  2015  su propuesta de economía circular, que incluye la publicación de una comunicación de la CE y un plan de acción con 51 medidas dirigidas al sector manufacturero, consumo, gestión de residuos, materias primas secundarias, innovación, y a cuestiones específicas como los plásticos, residuos de alimentos, materias primas críticas, construcción y demolición, y biomasa. La Comisión:

  • Fijará un objetivo común de la UE para el reciclado de residuos municipales del 65 % de aquí a 2030;
  • Fijará un objetivo común de la UE para el reciclado de residuos de embalajes del 75 % de aquí a 2030;
  • Fijará un objetivo vinculante para reducir los depósitos en vertederos a un máximo del 10 % de todos los residuos de aquí a 2030;
  • Intensificará su colaboración con los Estados miembros para mejorar la gestión de residuos sobre el terreno;
  • Simplificará y mejorará las definiciones de residuos y armonizará los métodos de cálculo;
  • Velará por que se utilicen los Fondos Estructurales al servicio de los objetivos de la legislación de la UE sobre residuos y con la guía de la jerarquía de residuos de la UE, en la que se establece un orden de prioridad guiado por el mejor comportamiento ambiental, que va desde la prevención, la preparación para la reutilización, el reciclado y la recuperación de energía hasta la eliminación, por ejemplo en vertedero.

Propondrá criterios mínimos para los regímenes de responsabilidad ampliada del productor, recompensando a los productores que pongan en el mercado productos más ecológicos y fomenten su recuperación y reciclado al final de su ciclo de vida. (por ejemplo, de envases, baterías, aparatos eléctricos y electrónicos, vehículos).

via GIPHY

Europa pierde actualmente cada año unos 600 millones de toneladas de materiales contenidos en los residuos, que podrían ser reciclados o reutilizados. Solo se recicla alrededor del 40 % de los residuos producidos por los hogares de la UE, con índices de reciclado del 80 % en algunas áreas, y de menos de un 5 % en otras. La conversión de los residuos en recursos es un elemento esencial para el aumento de la eficiencia en el uso de los recursos y el avance hacia una economía más circular.

Escrito por Piedad Molina-Niñirola el 5 de Diciembre de 2016 con las etiquetas: economía circular Gestión de Residuos medio ambiente reciclaje recycling Servicios sostenibilidad sustainability sustainability tratamiento de residuos UN Vertedero

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hace 3 años

[…] Economía circular ¿Sabías que Europa pierde actualmente cada año unos 600 millones de toneladas de materiales que podrían ser reciclados? Conoce más aquí.  […]

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