Publicada el 21 de Mayo de 2018

Se habla mucho del implacable éxodo, a nivel mundial, de personas hacia las ciudades. Las poblaciones crecen a un ritmo vertiginoso y una gran parte de las infraestructuras de nuestras ciudades trata de hacer frente a una población en crecimiento y a los desafíos que esto conlleva. Según las estimaciones de la ONU, dos tercios de la población mundial vivirán en ciudades en el año 2050. Un flujo migratorio impulsado por la inmigración desde zonas rurales que tendrá como principal protagonista al continente asiático.

Movimiento migratorio de aves, metáfora con el éxodo de la raza humana
Fuente Pixabay / Autor dimitrisvetsikas1969

En realidad, lo que hay es un efecto “bola de nieve”. A medida que la gente se muda a núcleos urbanos en busca de trabajo, los empleadores también se trasladan por la disponibilidad de mano de obra, lo cual implica una necesidad de servicios para esas personas a medida que va llegando más y más gente.

Durante decenas, cientos o miles de años, dependiendo de la ciudad, las infraestructuras y los servicios para los ciudadanos han sido dirigidos por un modelo centralizado, uno se conoce a menudo como ‘Los expertos saben mejor que nadie’. A lo largo de la historia, los ciudadanos han votado a favor o en contra en elecciones democráticas, o votaron con los pies dejando atrás ciudades que no cumplieron sus objetivos, o votaron tomando medidas para lograr cambios.

En la sociedad moderna desarrollada se consulta al público sobre nuevas cuestiones. Esto a menudo significa que algunas propuestas se presentan online, así como en soporte impreso. Y aunque se dan opciones, sucede con la misma frecuencia que se elige un plan de acción preferido y se pide a los ciudadanos que lo comenten, lo apoyen o se opongan. Como ejemplo de este tipo de consultas democráticas, podemos ver la reconstrucción de la Plaza de España en Madrid, donde el proyecto fue seleccionado y votado por los ciudadanos de la capital.

Project X Plaza de España Madrid
Proyecto de Remodelación Plaza España, Madrid / Fuente Decide.madrid.es

Sin embargo, hay una forma nueva de hacerlo. Los ciudadanos de toda la vida se están transformando en e-Ciudadanos. Cada vez nos conectamos más a través de teléfonos inteligentes y a través de otros dispositivos con acceso a Internet que permiten la comunicación entre e-Ciudadanos. La ciudadanía, a través de este recurso adicional, se va comprometiendo.

La comunicación es cada vez más rápida, tanto en sentido afirmativo y positivo como en sentido contrario; para objetar. La enorme velocidad a la que los asuntos se vuelven virales es un fenómeno sin precedentes que puede afectar a cualquier político, personaje famoso o empresario que parezca decir o hacer algo incorrecto. Asuntos que en el pasado se habrían difundido mediante el boca a boca, ahora pueden propagarse mucho más rápidamente con un simple clic, llegando a redes, a redes de redes, y más allá.

La organización Cities for Services intentó evaluar las ciudades con mayor devoción hacia sus ciudadanos a través de una iniciativa llamada “Premio a las ciudades comprometidas“. Este proyecto intenta arrojar luz sobre la cantidad de maneras mediante las cuales los responsables en urbanismo están contribuyendo, junto con sus respectivos residentes, a crear el futuro, permitiendo que las ciudades de todo el mundo aprendan mejores prácticas y, también, trayendo estrategias efectivas a sus propias ciudades.

Combinación entre elementos modernos y la necesidad de naturaleza
Fuente Unsplash / Autor Nielsen Ramon

Si el ciudadano ya está comprometido, como se explicó anteriormente, y está preparado para actuar sobre un asunto, su papel se vuelve cada vez más relevante. Los responsables urbanos y de negocios son muy conscientes de esta nueva voz urbana; o, cuando menos; deberían serlo.

Entonces, ¿se trata de una amenaza o es una oportunidad?

Históricamente, las empresas de servicios han escuchado una sola voz, la de la Ciudad con la que firmaron un contrato para prestarle sus servicios. Ahora hay una oportunidad para involucrar al público de una manera más ágil, para brindar los servicios que la gente quiere y de la manera que los quiere, siempre dentro de los límites de la ley, de las regulaciones apropiadas y de otros parámetros como son los costes y la seguridad.

Recientemente, Ferrovial Servicios emprendió un proyecto haciendo uso de un “canal para el ciudadano” llamado Changify, de la empresa Design for Social Change. En el proyecto se inscribió un grupo de 150 usuarios de carreteras (principalmente ciclistas y caminantes) a quienes se les pidieron opiniones sobre la ciudad en la que la compañía estaba prestando servicios. Digno de mención es el hecho de que no resultase en un cúmulo de quejas y de problemas, sino que se convirtió en un canal de oportunidades, de posibilidades y de orientación para el futuro.

Funcionamiento de las aplicaciones en tiempo real
Infografía de www.d4sc.io

El poder de la aplicación Changify está en que anima a los ciudadanos a hablar entre ellos, a calificar y a priorizar cuestiones y oportunidades para que, a su vez, la ciudad (o el proveedor de servicios) se ocupe de aquellos que tengan más valoraciones (un indicador de cuáles son los asuntos más importantes). De este modo, fue posible ver el contraste entre lo que el público consideraba importante y lo que la ciudad determinó como importante al elaborar el contrato que, posteriormente, sería ejecutado por el equipo de Carreteras.

Captura de pantalla de la aplicación Changify
Fuente Changify.org

Tal vez ahora sea posible trabajar con las autoridades urbanas para conseguir que los contratos se gestionen de un modo ágil, con el fin de lograr los resultados que desean los ciudadanos, en lugar de ofrecer servicios estandarizados con una frecuencia determinada. Los ciudadanos quieren ciudades más seguras y más limpias, con oportunidades de empleo y atención médica. Quieren poder moverse por la ciudad con libertad y confianza. Si colaboramos entre todos, realmente podremos lograrlo.

Escrito por Mark Saunders el 21 de Mayo de 2018 con las etiquetas: Ciudades Inteligentes Infraestructura urbana Servicios Urbanos sostenibilidad

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