Publicada el 8 de Mayo de 2019

La serendipia es un tema fascinante. Muchos de los descubrimientos científicos y tecnológicos más importantes de la historia han surgido por pura serendipia. Es decir, encontrar algo por accidente, se estuviese buscando previamente o no. ¿Sabías que la corriente eléctrica se descubrió usando el anca de una rana? ¿O que los elementos de la tabla periódica fueron descubiertos por casualidad?

Para Royston M. Roberts, autor del libro ‘Serendipia, descubrimientos accidentales de la ciencia’ (1992), la clave está en la preparación mental de estar abierto a un posible descubrimiento. Curioso, porque el divulgador Bill Bryson y el director del MIT Innovation Teams coinciden en este punto. Hay que estar preparado para darte cuenta de que has llegado a un lugar que nadie ha pisado antes.

Te cambio una batería por una rana

Corría el año 1786 y Luigi Galvani estaba experimentando con un generador electrostático casero, como eran todos los generadores electrostáticos de la época. En la misma mesa donde trabajaba había —cosas de por aquel entonces— una rana disecada. El hecho curioso que le llamó la atención era que al acercar la rana al generador esta se contraía.

Llamó a esto “electricidad animal” y se puso a hacer pruebas. Imaginemos a un señor serio y meticuloso yendo de un lado a otro con una rana disecada, apoyándola en barandillas y tomando notas. No fue el primero en darse cuenta del hecho, pero sí en reflejar su importancia. Puede parecer ridículo, pero esas notas llamaron la atención de otro señor serio llamado Alessandro Volta. Este quizá nos suene algo más.

electricidad animal
Fuente: Unsplash | Autor: Thomas Kelley

En una carta a la Royal Society de Londres en 1800 describía una batería compuesta de plata y zinc. Hoy la unidad “voltio” o el proceso de “galvanizado” nos son son muy conocidos en ingeniería. Imaginemos un mundo sin baterías o sin capas protectoras para metales en la construcción.

Salvar vidas gracias a un accidente

Al pensar en el cristal de seguridad nos viene a la mente las salas de interrogatorio de la policía. Sin embargo, su uso más frecuente es en automóviles y edificios altos con grandes cristaleras. Su origen también es serendípico. Se debe, de hecho, a un accidente. En 1903 un matraz se le cayó de las manos al químico Édouard Benedictus, y se hizo añicos.

Hasta aquí todo normal. Que levante la mano el químico que no ha roto un frasco de vidrio. Pero, en lugar de tirarlo a la basura, Édouard se percató de que, aunque el cristal estaba fracturado, los pedazos seguían unidos por una película de colodión del interior del matraz. Hay que tener la mente abierta para extrapolar lo ocurrido en el laboratorio y pensar en el cristal de seguridad.

generadores y electricidad
Fuente: Unsplash | Autor: Andy Grizzell

Édouard la tenía, y la lectura de un accidente automovilístico heridos por con corte de cristales le hizo pensar en que su descubrimiento podría salvar vidas. Esa misma tarde tenía su primer cristal de seguridad, un sandwich de materiales al que llamó triplex. Tardó seis años en patentarlo, y hoy lo tenemos presente en comercios, grandes edificios y en casi todos los vehículos. Salva muchas vidas.

Los elementos químicos de los que dependemos

Toda la materia conocida está compuesta por elementos químicos. Esto es especialmente relevante en obra, dado que los nuevos materiales, ingeniados con esmero y la acumulación de conocimiento, dan lugar a edificaciones más estables y durables. Pero hemos tardado mucho tiempo en entender y descubrir cada tipo de átomo. Aquí algunas notas sobre unos pocos elementos.

  • En 1774 un químico aficionado llamado Joseph Priestley descubrió el oxígeno porque vio este gas flotando sobre barriles de cerveza. Sintió curiosidad y lo aisló. Hoy su conocimiento permea todo.
  • El yodo fue descubierto por Bernard Courtois en 1811 cuando limpiaba un depósito de salitre. Lo fabricaba para que el ejército de Napoleón pudiese usar armamento avanzado. Hoy se usa como medicamento.
  • El helio se descubrió en 1859, ¡en el Sol! Robert Wilhelm y Georg R. Kirchoff habían inventado un aparato óptico que mostraba las líneas de espectro de elementos calentados hasta la incandescencia. El helio se usa en el Gran Colisionador de Hadrones del CERN como refrigerante.

Estos tres elementos no son un hecho aislado. Buena parte de la tabla periódica ha sido descubierta casi sin querer porque había gente curiosa. También la hemos usado para apoyarnos en su conocimiento y construir más. Gracias a ellos hoy tenemos acero de alta calidad o materiales como la fibra de carbono.

Vulcanización, carreteras y ruedas

Vulcanización, carreteras y ruedas
Fuente: Unsplash | Autor: Arvind Thangli

Toda la arquitectura e ingeniería moderna depende de un invento romano llamado carreteras. El carro, que ha evolucionado gradualmente hasta nuestros coches y camiones modernos, también es necesario. Pero a veces olvidamos que carreteras y ruedas tuvieron un elemento común sin el cual hoy no estaríamos aquí: el caucho artificial y la vulcanización.

Corría el siglo XV y los indios sudamericanos ya usaban el caucho del árbol Hevea brasiliensis para hacer balones con los que jugar. Nada nuevo. El látex natural viene de este caucho, que un día de 1839 Charles Goodyear olvidó un trozo de goma cera del fuego. Y aquí empezó la magia. Había estado décadas buscando aquello que su hermana le trajo la mañana siguiente: un trozo de goma resistente pero flexible.

Lo que los Goodyear habían descubierto era el caucho vulcanizado que pronto empezó a aplicarse en todos los ejes del mundo. No solo los de los coches, también en la maquinaria industrial de la época, esa que usaba ruedas de goma para transmitir movimiento de unas máquinas a otras. Y, por supuesto, fue un ingrediente perfecto para la red de carreteras mejoradas de mediados del siglo XIX. Sin ellas, nuestra calidad de vida ni se acercaría a la presente.

Escrito por Marcos Martínez el 8 de Mayo de 2019

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