La Economía Circular es un modelo que, poco a poco, se está implantando en numerosos sectores y empresas. La innovación es un gran aliado de este nuevo concepto que acelera la búsqueda de nuevas soluciones tecnológicas que permitan mejorar los procesos actuales de producción y consumo.

Beatriz Castillo
Beatriz Castillo Jefe de Proyectos de Economía Circular del Centro de Competencia de Medioambiente de Ferrovial Servicios.

Publicada el 17 de Junio de 2019

Llevamos tiempo hablando sobre la economía circular, y es que ha llegado para quedarse. Se trata de un concepto que está en boca de todos: administraciones públicas y privadas, enseñanza académica e incluso desde el resto de la sociedad. Desde el momento en el que hemos asumido la necesidad de que el modelo económico tiene que evolucionar y cambiar, y finalizado el boom inicial de celebración de jornadas, programas, cursos y debates sobre este tema, es necesario aterrizar el concepto a la realidad y adentrarse en lo que no será una tarea fácil: implantar la Economía Circular mediante la aplicación de sus principios. La Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, el Acuerdo de París sobre el cambio climático y el paquete de economía circular nos marcan el resultado final que debemos alcanzar, que no es otro que avanzar hacia un futuro más sostenible y una economía más descarbonizada.

Aunque no es el único factor a considerar, sin duda la innovación es una de las palancas necesarias para desplegar la economía circular y lograr la transición hacia un nuevo modelo de desarrollo social, económico y ambiental. Se dice siempre que la economía circular es un concepto holístico y transversal, por lo que la innovación relacionada tiene que basarse también en el mismo criterio. Economía circular – innovación es un binomio que está unido.

En general, se tiende a pensar que la innovación siempre tiene que ser tecnológica. Pero en un momento de cambio radical y disruptivo como el que nos encontramos actualmente, no debemos perder de vista que la innovación debe tener un alcance más amplio y global. Tiene que ir más allá y no limitarse únicamente a los aspectos tecnológicos que, por otra parte, son los menos preocupantes porque son los más fáciles de desarrollar aplicando las leyes de la ciencia y la tecnología.

En este sentido, es necesario:

  • Innovación para desarrollar nuevos modelos de negocio y relación entre los distintos agentes que forman parte del entorno. La economía circular es un deporte de equipo, no se trata de algo que pueda conseguir alguien en solitario. Por ello, primero debemos concienciarnos sobre la posición que cada ciudadano, agente, empresa o administración ocupa en este proceso circular. Después, debemos buscar nuevas formas de colaboración entre los agentes anteriormente mencionados. Conocer «quién está delante y quién detrás» en la cadena de valor debería facilitarnos el trabajo en equipo, encajar procesos productivos de manera complementaria y cooperar en las tecnologías necesarias para mantener el flujo de materiales, productos y subproductos, agua y energía de una forma mucho más eficiente. Por ello, la innovación debe servir para fabricar nuevos modelos de negocio que favorezcan la creación de valor entre todas las partes implicadas (empresas, sociedad y mercado). Un claro ejemplo es el caso de ZITY, el nuevo servicio de carsharing lanzado por Ferrovial Servicios junto con Renault. Este modelo responde al principio de la Economía Circular de «el servicio debe prevalecer sobre la propiedad”.

 

  • Innovación para transformar el actual marco normativo pensado para tiempos de linealidad en una nueva legislación que sea más circular. Actualmente la mayoría de la normativa sectorial aplicable en el ámbito medioambiental es totalmente lineal y no incorpora “criterios de circularidad”. Existen casos en los que, cuando las empresas tratamos de poner en práctica las soluciones circulares desarrolladas, nos encontramos con que es la propia legislación la que pone barreras administrativas y burocráticas a la innovación y a la economía circular. Para una startup o un innovador, no existe nada más frustrante que sus ideas sean ralentizadas o rechazadas por una administración o una serie de personas que no hayan asumido el complejo proceso de cambio en el que estamos inmersos. Este cambio de mentalidad es posiblemente el salto más complicado de todo el proceso, por lo que se deberá hacer un gran esfuerzo didáctico para que los legisladores entiendan primero e incorporen después estos principios.

 

  • Innovación para incentivar la búsqueda de nuevas soluciones tecnológicas que permitan descubrir, desarrollar o alterar los procesos actuales de producción y consumo. Es en esta parte donde las compañías se sienten más seguras, ya que, en gran medida, dependen de su propio desarrollo y de la disposición de sus equipos y medios para definir e impulsar proyectos disruptivos que circularicen sus productos y servicios actuales o abran nuevas oportunidades. Solo precisan de un marco favorable y sin barreras administrativas para que las soluciones encontradas puedan alcanzar rápidamente el mercado. Por ejemplo, respecto a la seguridad en la etapa de diseño, o a la reincorporación de subproductos y residuos que hayan alcanzado el fin de esta condición.

Imagen de carretera construida sobre paisaje verde, ejemplo de desarrollo sostenible

Respecto al papel que ha de desempeñar la innovación tecnológica para el cumplimiento de objetivos de reciclaje y recuperación de residuos, creemos que la necesidad de alcanzar los nuevos y ambiciosos objetivos aprobados por Bruselas y todas las medidas incluidas en el paquete de economía circular, traerán consigo una nueva transformación en el sector. A modo de ejemplo, destaco algunos de los proyectos más emblemáticos:

  • Big data y aplicación del análisis de datos a los servicios urbanos. Con la información almacenada mediante sensores instalados en los contenedores, se actualizan y calculan las rutas más eficientes para la recogida de residuos en las ciudades, al tiempo que se reducen el consumo y las emisiones.

 

  • La robótica y la inteligencia artificial respaldan nuestra estrategia de innovación, que se centra en aprovechar y mejorar el rendimiento de nuestras plantas de tratamiento de residuos. Esta tecnología de vanguardia nos permite optimizar las tasas de recuperación y la calidad del material, y también mejorar la velocidad y la eficiencia del proceso. Las plantas de tratamiento de residuos se parecen cada día más a “fábricas inteligentes”, en las que los residuos son realmente una materia prima que se procesa para obtener nuevos materiales u objetos que deben ponerse de nuevo en el mercado.

 

  • Desarrollo de nuevas soluciones tecnológicas que permitan el cierre del círculo para algunos materiales que, hasta este momento, se consideraban residuos (residuos del sector de la piedra artificial, residuos de invernaderos, textil, plásticos, etc.). Se ha acuñado una frase que dice: “El futuro será circular… o no será”. La tierra es finita y los recursos que pone a disposición del hombre también los son. La única alternativa es que imitemos a la naturaleza y, al igual que ella hace con la materia y la energía, seamos capaces de desarrollar “ecosistemas antrópicos” que recirculen todo lo que producimos y usamos. Se abre así un campo inmenso para desarrollar nuevos productos y servicios que, sin transformar radicalmente el modelo actual, permita introducir los cambios que requiere nuestra supervivencia como especie.

 

En este sentido, tenemos claro que nuestro futuro está en transformarnos de gestores de residuos a suministradores de nuevos bienes y materias primas.

Para concluir, se debe tener en cuenta la vertiente económica. Cualquier iniciativa o proyecto de innovación tiene que verse apoyada y ser evaluada no solo desde el punto de vista de las inversiones necesarias, sino también con una óptica estratégica y ambiental, en relación a cómo contribuye a evitar el agotamiento de los recursos naturales, especialmente en el caso de Europa, donde hemos consumido ya una parte importante de los existentes. Además, la innovación tiene que aplicarse a este apartado, ya que será necesaria la creación de nuevas figuras de apoyo económico, ya sea por la vía directa de la financiación pública y privada, como por la reducción de la fiscalidad a promotores y proyectos que se aventuren en el nuevo territorio que será un planeta más circular.

Escrito por Beatriz Castillo el 17 de Junio de 2019

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