vista de la ciudad y el rio
Sostenibilidad

Ciudades sostenibles: cómo marcan las carreteras el comienzo de un futuro mejor

11 de diciembre de 2020

La importancia de la sostenibilidad global es mayor que nunca debido a las repercusiones del cambio climático en el mundo natural. El tema de la sostenibilidad afecta tanto a los habitantes de las ciudades como a los de las zonas rurales, pero es en las ciudades donde podemos hacer mayores avances hacia un mundo más sostenible.

Sin embargo, construir ciudades sostenibles no es tarea fácil, sobre todo en urbes establecidas desde hace mucho tiempo, donde mejorar la sostenibilidad puede resultar complejo. En la actualidad, innumerables ciudades en todo el mundo se enfrentan a diversos problemas en el ámbito de la sostenibilidad, como las altas concentraciones de contaminación del aire, el agua y el ruido. Para frenar el problema, las autoridades urbanas buscan soluciones que puedan reducir la contaminación general y fomentar una mayor sostenibilidad, además de modernizar las infraestructuras existentes.

Es importante indicar que, aunque la sostenibilidad implica la conservación de los recursos y la protección de los espacios naturales, no se limita a eso. De hecho, estas consideraciones solo constituyen un tercio de los denominados pilares de la sostenibilidad. Además de los factores ambientales, la sostenibilidad abarca consideraciones sociales y económicas, como el equilibrio saludable entre el trabajo y la vida de todos los ciudadanos.

Por ello, la construcción de ciudades sostenibles debe tener en cuenta cuestiones como la mediocridad de las opciones de transporte público, la escasez de servicios básicos, el aumento de los niveles de contaminación, etc. Las carreteras, desde las principales interestatales hasta las vías céntricas, presentan una oportunidad perfecta para hacer que las ciudades sean más sostenibles, ahora y en el futuro.

La conceptualización de carreteras sostenibles y ciudades más inteligentes

Las ciudades más sostenibles del mundo se encuentran en diversos rincones del globo, desde Zúrich, Suiza, hasta San Francisco, Singapur, Montevideo y más allá. Aunque estas ciudades difieren sustancialmente en cuanto a cultura y clima, tienen mucho en común, sobre todo en los ámbitos de la energía renovable y las opciones de transporte optimizado. Además, los espacios verdes, la accesibilidad peatonal y las carreteras inteligentes son prioridades importantes.

Aunque la gestión ambiental ha ganado mucha fuerza en los últimos años, el concepto de ciudad sostenible dista mucho de ser moderno. Uno de los primeros occidentales en adoptar el concepto de sostenibilidad en materia de infraestructura fue el propio Leonardo da Vinci. Fue un verdadero hombre del Renacimiento, considerado entre los más grandes pintores que jamás hayan existido, y su mente visionaria también se sintió atraída por las ciencias, especialmente la ingeniería.

De hecho, da Vinci fue la primera persona en tiempos modernos en imaginar una ciudad inteligente, diseñada para coexistir con el mundo natural, en lugar de ir en su contra. Los textos de Da Vinci nos hablan de una ciudad dinámica y eficiente con calles amplias para aumentar la luz solar directa, siguiendo un patrón de cuadrícula perpendicular que se ha replicado una y otra vez a lo largo de los años.

El impulso de las innovaciones en el transporte público

Sin embargo, la ciudad inteligente de da Vinci se diseñó principalmente para peatones en lugar de vehículos. En los tiempos modernos, la congestión vial y las emisiones que acompañan a los atascos no tienen cabida en una ciudad inteligente. El transporte público fiable y eficiente es un aspecto integral de cualquier ciudad inteligente, lo que mejora la accesibilidad para los residentes más vulnerables.

Por suerte, las ciudades que impulsan su transporte público tienen más posibilidades de crear soluciones sostenibles a largo plazo gracias a la tecnología moderna. El reciente desarrollo de los vehículos autónomos es especialmente prometedor en este sentido, ya que la tecnología se puede aplicar tanto al transporte público como a los vehículos privados. Para empezar, los automóviles autónomos pueden promover en última instancia el uso compartido, y los trenes y autobuses sostenibles tienen el poder de reducir drásticamente los niveles de emisiones en cualquier área determinada.

Mejora de las zonas verdes urbanas

Sin embargo, la tecnología de los vehículos autónomos y avances similares no servirán de mucho si las carreteras globales están deterioradas y son ineficientes. Por lo tanto, las autoridades urbanas encargadas de la planificación deben buscar inspiración en proyectos viales innovadores de reciente finalización. Por ejemplo, las mejoras en las carreteras realizadas en Kirkland, Washington, en 2015, obtuvieron la calificación más alta de la historia de Greenroads, una organización que evalúa la sostenibilidad de las carreteras en todo el mundo.

El proyecto de Northeast 120th Street en Kirkland incluyó mejoras sostenibles como la adición de luces LED, vías de asfalto de mezcla templada diseñadas para durar 40 años y la plantación de árboles sobre zonas de drenaje para facilitar la escorrentía de agua de lluvia al cercano lago Totem. Y en cuanto a cultivar una mayor sostenibilidad en las zonas urbanas, los árboles y las plantas son herramientas ideales. Las plantas no solo pueden mejorar el drenaje y contribuir a embellecer los espacios urbanos, sino que también pueden ser una barrera eficaz contra la contaminación acústica.

Como es natural, algunas especies de plantas son más adecuadas para su uso como barreras acústicas al aire libre, y también debe tenerse en cuenta el clima de la ciudad. Los árboles de hoja perenne y otras especies de plantas coníferas son las más versátiles en este sentido, ya que pueden prosperar en casi todos los climas. Los árboles y arbustos de acebo, por ejemplo, son barreras acústicas ideales, ya que son densos y tienden a crecer con rapidez al tiempo que reducen drásticamente el ruido, por lo que pueden plantarse a lo largo de las carreteras o en propiedades privadas para ayudar a mitigar los sonidos de la ciudad.

Marcando la diferencia por la salud del planeta

Al ser las ciudades por defecto lugares ruidosos, el concepto de contaminación acústica puede no parecer un problema, sobre todo en comparación con la contaminación del aire, cuyos efectos negativos son evidentes. Pero no debemos equivocarnos: la contaminación acústica tiene numerosos efectos adversos para la salud, según la Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en inglés).

La exposición constante a la contaminación acústica puede provocar problemas de salud como tensión alta, trastornos del sueño, pérdida de audición e incluso enfermedades relacionadas con el estrés. Priorizando la reducción de la contaminación acústica al planificar la mejora de las vías y la infraestructura de la ciudad, se fomenta la salud pública, además de mejorar la salud de todo el planeta. En las ciudades sostenibles, la reducción de las emisiones y la contaminación requieren también de innovaciones en el transporte público, las carreteras y los espacios verdes urbanos.

El futuro de las ciudades inteligentes

En un mundo donde el cambio climático está causando estragos y comprometiendo la salud de todos los ciudadanos por igual, existen innumerables razones para ser más sostenibles en nuestra vida cotidiana. Pero el concepto de sostenibilidad está lejos de ser un esfuerzo individual. Construyendo ciudades más saludables y sostenibles, podemos contribuir a marcar el comienzo de un futuro mejor. Leonardo da Vinci estaría orgulloso.

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