Publicada el 5 de Agosto de 2021

Durante los primeros meses de 2021, un grupo de científicos estadounidenses permanecía atento a unas curiosas grabaciones de vídeo. En ellas se veía a un jaguar volviendo una y otra vez a un rancho situado en Sonora, unos kilómetros al sur del punto donde convergen Arizona, Nuevo México y México. 

La llegada de un jaguar tan al norte no es algo habitual. Hace ya más de medio siglo que el último ejemplar del estado de Arizona fue abatido por los cazadores y, a día de hoy, este animal solo habita en países de América Latina. Por ello, la presencia de El Bonito – así se ha llamado a este jaguar – se ve como una oportunidad para recuperar la especie en Estados Unidos.  

Sin embargo, el camino de los jaguares al norte no está exento de barreras. Una de ellas son los 1.128 kilómetros de vallas, muros y cercas que separan Estados Unidos de México. Otra, las carreteras que dificultan la migración y la movilidad de gran cantidad de especies animales. Para dar la vuelta a situaciones como esta, cada vez más proyectos de infraestructuras son diseñados para favorecer la conservación de la biodiversidad y reducir su impacto sobre las poblaciones de animales. 

La vida en los pasos de fauna 

Durante las últimas décadas, infraestructuras como carreteras o autopistas se construyeron priorizando las necesidades de los vehículos y los conductores. Sin embargo, las consecuencias no tardaron en dejarse ver: cada año, millones de animales son atropellados, causando pérdidas económicas, humanas y medioambientales. Además, las carreteras impiden que los animales puedan moverse libremente para acceder a alimentos, huir de incendios o predadores y seguir sus rutas de migración.  

Una de las soluciones a este problema llegó en forma de pasos de fauna, estructuras que conectan hábitats a uno y otro lado de las autopistas o las líneas de ferrocarril. A menudo son puentes o túneles, pero los hay también en forma de cuerdas (para que animales como primates puedan cruzar).  

Hace años que se pudo constatar que los pasos de fauna ayudan a reducir el número de choques entre animales y vehículos. Ahora y gracias a la tecnología, podemos saber también que son usados por gran cantidad de especies diferentes: investigadores de la Utah State University grabaron la actividad del paso elevado de Parleys Canyon Wildlife, en el norte del estado. En el vídeo puede verse como osos, ciervos, ardillas, puercoespines, zorros e incluso alces, entre otros animales, hacen uso del puente con regularidad.

«¡Esta funcionando! (…) El segundo año de este paso elevado ha ayudado a la vida silvestre a migrar de manera segura sobre la concurrida Interestatal 80 y a los automovilistas a estar más seguros”, publicó la Utah Division of Wildlife Resources en Facebook. Lo cierto es que vídeos como estos han contribuido a crear concienciación sobre la importancia de estos pasos de fauna. Y, en ocasiones, han mostrado comportamientos muy interesantes del mundo animal.  

En 2018, se colocaron más de 50 cámaras en las proximidades de una autopista en Santa Cruz (de nuevo en Estados Unidos), para identificar puntos conflictivos y estudiar su impacto en los animales. Una de las grabaciones, que llegó a hacerse viral, muestra cómo un coyote y un tejón se adentran juntos en un túnel para cruzar la carretera. No se trata de la primera evidencia de que estos dos predadores cazan juntos, pero sí de una muy curiosa e interesante. 

Una red de hoteles para abejas 

Las abejas son animales fundamentales para mantener el equilibrio de los ecosistemas y la seguridad alimentaria de millones de personas. Tal y como recuerda la ONU, casi el 90 % de las plantas con flores dependen de la polinización para reproducirse. A su vez, cerca del 75 % de los cultivos alimentarios del mundo dependen en cierta medida de los animales polinizadores.  

Sin embargo, casi el 35 % de los polinizadores invertebrados, como las abejas y las mariposas, están en peligro de extinción. Las prácticas agrícolas intensivas, el uso de plaguicidas (en especial los neonicotinoides), la presencia de especies exóticas invasoras y el cambio climático están entre las causas. 

hoteles-de-abejas

Para mantener estable su población en áreas urbanas, diferentes ciudades de Países Bajos han creado una red de hoteles, áreas de descanso e incluso autovías para abejas. En Utrecht, se han instalado estructuras con tallos de plantas o bambú repletas de cavidades en las que las abejas pueden descansar o asentarse. En la misma ciudad, las marquesinas de autobús han sido cubiertas de plantas y vegetación para atraerlas. Desde 2018, se han instalado 316 de estos puntos.  

A su vez, el proyecto Honey Highway busca llenar de plantas los bordes de las autovías, las vías de tren e incluso los canales, para favorecer que la población de abejas se extienda y pueda mantenerse en todo el país. 

De murciélagos a pardelas  

A casi 2000 kilómetros de la ciudad holandesa, en Alicanteun proyecto de Ferrovial busca mejorar la situación de otro importante polinizador: el murciélago. En este caso, la solución se basa en instalar una estructura ligera que cubra la autovía A-7 (variante Barranco de la Batalla). Su objetivo es evitar la colisión de los quirópteros con los vehículos y facilitar su paso de un lado a otro de la carretera. Se trata de una alternativa a un paso de fauna tradicional, como podría ser un túnel.  

Aún más al sur, en la isla São Miguel de las Azores, CINTRA ha comenzado una campaña para instalar un sistema lumínico más respetuoso con la fauna local. El sistema está basado en bombillas LED y permite adaptar el nivel de luminosidad 

infraestructuras-reducen-impacto-medioambiente-luz

El objetivo principal es reducir la mortandad de la paradela atlántica, un ave pelágica que pasa la mayor parte del año en el mar, pero regresa a tierra para reproducirse. Cuando sus crías pueden alzar el vuelo, sus madres se preparan para guiarlas en su primer viaje al océano. Sin embargo, la luz de las ciudades puede despistarlas y hacer que colisionen o se pierdan en diferentes puntos del archipiélago.  

Con esta iniciativa, CINTRA se suma al objetivo del proyecto LiMinAves, que busca reducir el impacto de la contaminación lumínica en las islas de la Macaronesia. En otros puntos del mundo, la reducción de la luz artificial es también fundamental para la seguridad de algunas especies animales. Consigue, por ejemplo, que las aves migratorias se orienten y otros animales, como las tortugas, den sus primeros pasos hacia el océano tras salir del cascarón.  

Escrito por Tania Alonso Cascallana el 5 de Agosto de 2021 con las etiquetas: Biodiversidad Conservación del medio ambiente Especies protegidas

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