Ascensor Halo de Vigo
Diseño y construcción

Halo de Vigo: Los retos de conectar una ciudad en vertical

03 de abril de 2024

Desde hace unas semanas, Vigo cuenta con un nuevo símbolo arquitectónico. Se trata del Halo, un ascensor urbano que asciende a lo largo de 50 metros de altura y desembarca en una gran pasarela metálica elevada con vistas a la ría. El Halo conecta dos niveles de la ciudad solucionando un problema de movilidad a la vez que da una nueva imagen al skyline urbano.

Hacer realidad el Halo ha supuesto numerosos retos por su ubicación, sus dimensiones y sus características técnicas. Su construcción se llevó a cabo aprovechando las noches para interferir lo mínimo posible en la vida de la ciudad, y terminó en los plazos acordados sin que se registrase ningún tipo de accidente laboral.

El lado social del Halo

Las dos cabinas del Halo, con capacidad para 17 personas cada una, permiten conectar la parte baja de la ciudad, que rodea la Avenida García Barbón, con la más alta, cercana a la Vía Norte, en un viaje que dura 30 segundos. Para los vecinos de Vigo, esto supone reducir un trayecto de varios kilómetros con un desnivel de 50 metros y evitar la barrera que supone la autopista AP-9.

De este modo, el Halo mejora el acceso a Vialia, un centro comercial que acoge también la estación de tren, así como a la estación de autobuses que se sitúa próxima al centro mencionado. Su construcción forma parte del programa Vigo Vertical, una estrategia de desarrollo urbano del ayuntamiento de la ciudad que busca, entre otros objetivos, favorecer la movilidad urbana para promover la inclusión social y evitar la discriminación. En los últimos años, la ciudad ha ido incorporando ascensores y rampas mecánicas para salvar los tramos con más desnivel y mostrar una cara más amable a las personas con movilidad reducida.

Un nuevo símbolo para la ciudad

Junto al lado social del Halo, está también su importancia simbólica. Los dos ascensores, instalados en la torre de hormigón de 50 metros de altura, desembarcan en una gran pasarela de 4,5 metros de ancho en forma de anillo, con 86 metros de diámetro y 190 metros de longitud, que hace la función de mirador y cuyas vistas permiten disfrutar de la imagen de la ciudad y la ría de Vigo.

Esta pasarela se divide en dos tramos: uno cubierto y otro descubierto, lo que permite disfrutarla y usarla también en los días de lluvia. Su forma recuerda a obras artísticas como el Elogio al horizonte de Chillida, lo que crea una conexión artística con la escultura y da una nueva imagen a la ciudad.

La estructura cuenta además con una iluminación ornamental conformada por 8.800 puntos LED que permitirán llenar de color el Halo y poder celebrar diferentes efemérides y eventos.

Una construcción de gran complejidad

La ejecución del Halo fue compleja, ya que esta estructura combina características de ingeniería civil y arquitectura. Se puede considerar como una escultura de grandes dimensiones, compuesta por una torre de 36 metros de hormigón armado, una estructura metálica de 700 toneladas y un recubrimiento de 1.320 metros cuadrados de vidrio y 4.700 metros cuadrados de solid surface, un material de recubrimiento muy moldeable compuesto por trihidrato de alúmina (ATH) y materiales acrílicos.

La complejidad de su construcción se incrementó por su ubicación. Trabajamos en medio de la ciudad, junto a un colegio y al lado de un centro comercial, una estación intermodal y una autopista en constante funcionamiento. El tráfico se mantuvo en todo momento en la AP-9, lo que nos obligó a realizar parte de la obra por las noches y también a desviar el tráfico con la ayuda de varios semáforos simultaneados y programados durante el día.

La cimentación de la torre es directa. Para comenzar a construirla se adoptaron diferentes medidas de seguridad, como ejecutar una pantalla de micropilotes frente al gran muro vertical de tierra armada de la autopista próxima a las obras, para evitar posibles derrumbamientos.

La torre de los ascensores, ejecutada con 600 metros cúbicos de hormigón armado y 250 toneladas de acero corrugado, se ejecutó mediante un sistema de trepas a lo largo de 34 días naturales. A continuación, se levantó la estructura metálica que pesa en su conjunto unas 700 toneladas. Aquí entró en juego la iniciativa de Ferrovial: para restar trabajos en altura y afianzar la seguridad de los trabajadores, los módulos se fueron premontando en el suelo para luego ser izados, ya completos, hasta lo alto de la estructura. Todo esto contribuyó a agilizar el proceso y a mejorar el sistema constructivo, pasando de realizar los 34 izados previstos a realizar únicamente 9. Todo ello conllevó una reducción de 2,5 meses en la ejecución de este hito respecto al programa de trabajo inicial.

La ejecución de esta estructura metálica nos obligó a combinar trabajos diurnos y nocturnos durante cinco meses. Durante las noches se fueron realizando aquellas partes que tenían que ejecutarse desde la autopista o interferían, de un modo u otro, en el tráfico de la misma. Esto aumentó considerablemente la complejidad del proyecto.

Hoy, esta gran estructura se sostiene apoyada sobre la torre de hormigón armado y otros dos apoyos metálicos, pero durante su construcción fue necesario colocar 7 apeos provisionales, para el montaje y ensamblado de la estructura.

Una vez finalizada la estructura, llegó el momento de recubrirla y embellecerla. En total, el Halo cuenta con 1.320 metros cuadrados de vidrios curvos serigrafiados, con un degradado que juega con la luz y el brillo, y 4.700 metros cuadrados de solid surface. Este último es el que da al Halo su color blanco característico.

Colaboración y trabajo en equipo

Ya antes de que se hiciese realidad la construcción, el arquitecto vigués Alexandre Mouriño, autor del diseño, en colaboración con la prestigiosa ingeniería Arenas y Asociados y el estudio de arquitectura portugués NOARQ, ganaron el concurso internacional Loop Design Awards en la sección de arquitectura no construida.

La colaboración ha sido fundamental para encajar los aspectos arquitectónicos, estructurales y tecnológicos del proyecto. Hemos contado con un equipo multidisciplinar y, también, con la aportación de medios propios para su ejecución. Gracias al trabajo de los más de 500 trabajadores que han pasado por la obra, hoy Vigo cuenta con un elemento arquitectónico único y un nuevo símbolo para la ciudad.

 

Todavía no hay comentarios