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Bajo el programa de responsabilidad empresarial Infraestructuras Sociales, y junto a la ONG Ayuda en Acción, cinco empleados de Ferrovial han visitado la comunidad de Cura Mori para establecer la base del acceso a agua potable.

Publicada el 5 de Junio de 2019

Hace apenas dos años el gobierno peruano declaraba el país en estado de emergencia. Las inundaciones del fenómeno  El Niño Costero dejaban tras su paso cifras catastróficas: 1,4 millones de peruanos fueron afectados, hubo más de 160 fallecidos y más de 280 mil damnificados. Estos números ponen de relieve la crudeza de la naturaleza. Los efectos del cambio climático amenazaban con volver este 2019.

Entre enero y marzo de 2017 asoló al país latinoamericano. El Niño causó lluvias torrenciales a lo largo de Perú que castigaron de forma notable la zona norte del país. En concreto en Piura, la región del mundo más afectada por este fenómeno. Muchos de los habitantes de la ciudad nos relataban como si fuera hoy, cómo un 27 de marzo el río sobrepasaba los diques y arrasaba la región. El caudal del río superaba los 3.000 metros cúbicos de agua por segundo.

Según nos explicaban los vecinos de esta localidad norteña el fenómeno El Niño Costero se produce cuando las aguas marinas sobrepasan los 25°C durante periodos largos de tiempo. Durante aquellos días se colapsaron las principales infraestructuras viarias, las calles eran ríos de lodo, y muchos ciudadanos tuvieron que buscar refugio en albergues improvisados en la carretera Panamericana. Este fue el caso de los vecinos del pueblo de Cura Mori, un lugar que el gobierno de Perú declaró de riesgo no mitigable.

Imagen de la zona de Cura Mori, Perú, tras las inundaciones

Por este motivo Ferrovial junto con Ayuda en Acción ha decidido poner en marcha un proyecto para ayudar a mejorar la vida de los más de 1.000 vecinos de las pedanías de Chato Chito y Chato Grande, pertenecientes al pueblo de Cura Mori. En esta zona el desborde del río provocó la inundación de ambas comunidades, limitando el acceso a los servicios públicos y destruyendo los sistemas de abastecimiento de agua. Durante nuestras visitas a las comunidades pudimos comprobar cómo a día de hoy las familias cuentan con agua potable unas dos horas cada dos o tres días; muchas no cuentan con acceso a agua; y la mayoría no tienen baños en sus hogares, ni ningún otro tipo de saneamiento. Cura Mori es una zona con los índices de pobreza más elevados del norte de Perú.

Para la puesta en marcha de este proyecto se contó con la selección de distintos perfiles de la empresa que impulsaran el estudio. Tras una fase de selección y evaluación, se formó un equipo de voluntarios compuesto por expertos en distintas materias: Miguel Sanz y Anna Grassot, Ingenieros de Caminos y Puentes especializados en estructuras y obra hidráulica; Lidia Cazorla, especialista en Topografía; Jaime Fagoaga, experto en Comunicación, e Inés Cruces, responsable del área de Seguridad y Salud.

Imagen del grupo de Ferrovial y locales, analizando la zona

Canalizaciones de agua potable, eco-letrinas y sensibilización

El proyecto consiste en mejorar la calidad de vida de la población a través del acceso a sistemas de abastecimiento de agua. Los ámbitos de actuación incluyen:

  • Demolición del tanque existente y construcción de un tanque elevado que proporcione agua con el caudal necesario las 24 horas del día; así como la mejora de las conexiones domiciliarias para garantizar el acceso al agua potable. El tanque elevado actual, con una capacidad de 80 m3 y 25 metros de altura, está en desuso y en peligro de desprendimiento.
  • Mejora de las infraestructuras de saneamiento mediante la instalación de 84 eco-letrinas y la dotación de kits de mantenimiento de las letrinas.
  • Sensibilización de la población en hábitos saludables a través de la realización de talleres; y formación en la gestión de sistemas de agua.  
Imagen del esquema del funcionamiento de la red de agua
Gráfico de esquema de funcionamiento de la red de agua

 

 

Imagen esquemática de la altura del tanque
Gráfico de esquema de la altura del tanque

 

 

Cinco voluntarios y un reto medioambiental

Tras varias sesiones de formación, información y contexto del país, el equipo de cinco voluntarios sólo queríamos cerrar nuestros macutos para aterrizar cuanto antes en la zona de actuación. Por fin llegó el día y un domingo de primeros de marzo aterrizábamos en Lima. Tras un par de días de reuniones con el equipo de Ayuda de Acción, nos trasladamos unos 1.000 kilómetros al norte del país, a Piura. Esta ciudad de clima árido, sitiada por la costa y el desierto, se convirtió en nuestra base de operaciones.

En una primera fase nuestro día a día consistió en el estudio inicial del proyecto. Visitas a terreno, estudio de las infraestructuras, canalizaciones, tanque de agua, mediciones topográficas, así como realización de entrevistas y encuentros con los habitantes de las comunidades y responsables de las infraestructuras (ayuntamiento, área de infraestructuras de gobierno regional…). Las preguntas no dejaban espacio al silencio ya que el tiempo era limitado. Nuestro compromiso estaba claro: cerrar una propuesta de proyecto en un periodo de dos semanas.

Tras esta primera parte, hubo una segunda etapa más enfocada a bajar a terreno toda la información recopilada. El arte de los cálculos matemáticos, las mediciones, el desarrollo de planes de seguridad y la sensibilización se entrelazaban para preparar un informe para la puesta en marcha del proyecto. Este documento se presentó a la municipalidad de Cura Mori para acordar prioridades y concienciar sobre la importancia del suministro del agua potable en esta región.

Clima, terreno y recursos disponibles

Imagen de la zona de Cura Mori

Acostumbrados a trabajar en entornos con los recursos necesarios, la experiencia de desarrollar un proyecto de ingeniería civil en Cura Mori te abre los ojos y te enfrenta a una realidad diferente. Entre los retos que nos enfrentamos estaban:

  • Condiciones climáticas: uno de los grandes desafíos que nos encontramos fue enfrentarnos a trabajar en unas condiciones totalmente diferentes. El clima de la zona es extremadamente seco con temperaturas en torno a los 40 grados. El terreno es de arena de desierto, con poca consistencia. Al ser una zona inundable había que asegurar la duración en el tiempo de cualquier intervención.
  • Relación con la población local: otro aspecto a destacar es la relación con las comunidades. Personas que no te conocen de nada, que han vivido situaciones muy duras y que viven en situaciones extremas, sin tener por qué nos abrieron sus puertas y nos contaron con todo detalle cómo era su día a día en relación con el agua. Esto fue algo muy gratificante para todos.
  • Medios de los que dispones: otro reto son los medios con los que nos encontramos a la hora de realizar mediciones o ver el estado actual de los elementos de la red existente de distribución de agua. Los medios eran escasos y el uso de tecnología o medidores inexistente.
  • Vuelta a lo analógico: el acceso a registro de información de las obras que se habían llevado a cabo con anterioridad fue otro gran escollo. En Piura las administraciones locales no tenían un registro digital de la documentación. La mayoría de la información la conseguimos gracias a la misma población, en forma de testimonios o en formato papel. Esto nos hizo comprender que no siempre se puede tener todo atado, sino que a veces las hipótesis también valen. 
  • La seguridad lo primero: para enfrentar la demolición del tanque de agua tuvimos que retrotraernos en el tiempo, salir de nuestra zona de confort y buscar recursos cedidos por terceros. Aun así, alcanzamos plasmar un plan de seguridad para derribar el tanque de forma segura tanto para las personas que realicen la obra, como para las infraestructuras y casas que lo rodean.

 

2020: agua potable las 24 horas del día

Imagn de un hombre usando la manguera que suministra agua corriente

Gracias a este proyecto se estima que a comienzos de 2020 los 1.000 habitantes de Cura Mori podrán contar con nuevas conexiones e infraestructuras que suministren agua potable las 24 horas del día. Las familias contarán con 168 medidores de agua para pagar según consumo real de agua; además los hogares contarán con 84 letrinas. Esperamos que efectivamente dentro de un año estos números fríos se hayan convertido en una mejora en la calidad de vida. Para nosotros ha sido mucho más lo que nos llevamos que lo que quizás hemos podido contribuir. Pero una cosa sí está clara: hemos vivido una las mejores experiencias laborales de nuestras vidas.

Escrito por Inés Cruces Barquero el 5 de Junio de 2019

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