Innovación

Un mundo nuevo de infraestructuras en la Luna

03 de octubre de 2019

Casi cincuenta años después del aterrizaje en la Luna de Neil Armstrong, la NASA, la República Popular de China y algunos de los hombres más ricos del planeta tratan de volver a enviar personas allí, y esta vez para quedarse.

El director ejecutivo de Amazon, Jeff Bezos, es el rostro más reconocible y reciente en esta moderna carrera espacial. La otra empresa del magnate, Blue Origin, invertirá más de mil millones de dólares en lanzar su cohete New Glenn desde la Estación de las Fuerzas Aéreas de Cabo Cañaveral de Florida en 2021. Scott Henderson, vicepresidente de operaciones de prueba y vuelo, afirmó durante un reciente evento en la estación que el cohete es un medio para conseguir que el espacio sea habitable para la humanidad.

Bezos, durante la primera conferencia Re: Mars de Amazon este mes, fue más allá.

«La razón por la que debemos ir al espacio, en mi opinión, es para salvar la Tierra», «Si vamos a seguir haciendo crecer esta civilización, debemos ponernos en marcha.”

La clave del gran plan de Bezos es el módulo de aterrizaje Blue Moon. El robot podrá transportar unas 4 toneladas de carga, incluidos vehículos y humanos, a la superficie lunar. Según Bezos, un medio de transporte fiable facilitará la creación de puestos avanzados en el espacio exterior, en la Luna, Marte y más allá.

La NASA, mediante un nuevo programa espacial llamado Artemis, establecerá puestos de avanzada científica en la Luna similares a los de la Antártida o la Estación Espacial Internacional. Allí, los astronautas pasarán meses viviendo y trabajando en «zonas de exploración» que proporcionarán recursos para la vida y oportunidades para la investigación científica. El programa, según prevé la agencia, «aumentará el impacto global de Estados Unidos». Además de crear nuevos empleos de fabricación en el espacio, también explotará los recursos espaciales y la inversión inicial en aeronaves comerciales.

Por su parte, la República Popular de China está gestando un plan «preliminar» para construir una estación de investigación en el Polo Sur de la Luna durante la próxima década. El Gobierno tiene intención de dar forma a su base en la Luna siguiendo el modelo de aldea lunar de la Agencia Espacial Europea, descrita como «una comunidad de grupos interesados ​​que se unen para compartir intereses y habilidades».

Una ciudad en la Luna

El hombre en la luna

Fuente: Unsplash | Autor: History in HD

La NASA espera lograr que haya presencia humana constante en la Luna. Sin embargo, algunos científicos sostienen que crear un ambiente habitable a más de 384.000 kilómetros de la Tierra será un reto, sobre todo porque puede que no haya nada que beber.

El doctor Darby Dyar, catedrático de Astronomía en Mount Holyoke, sostiene que no hay y nunca ha habido agua en la superficie de la Luna. Además de señalar que no hay muestras lunares que evidencien la erosión provocada por el flujo de agua líquida, afirmó que la Luna tiene una «atmósfera tenue» que carece de hidrógeno, un componente clave para la vida. Incluso la minería puede estar muy limitada.

«Es evidente que la variedad de minerales es muy escasa: solo hay siete en una cantidad superior al 1 %», afirmó Dyar. «No existen enormes depósitos de oro en la Luna ni nada parecido».

El doctor Jacob Bleacher, científico jefe de exploración de la División de Sistemas de Exploración Avanzada (AES por sus siglas en inglés) de la NASA, dijo que la agencia espera que exista hielo de agua en algunas regiones en torno a los polos lunares. Pero no se sabe cuánto hay y si será accesible.

Bleacher señaló que, en términos de minería, el principal recurso que la NASA tiene intención de extraer de la luna es el oxígeno. Explicó que se podría extraer oxígeno e hidrógeno de la capa suelta de material rocoso que cubre la superficie, o directamente del hielo de agua si se encuentra en cantidades suficientemente grandes. Pero, aunque se encontrara agua, oxígeno o hidrógeno en la Luna, su transporte sería muy complicado.

«Traer cosas a la Tierra desde la Luna de manera periódica no sería rentable en las condiciones actuales», afirmó Dyar.

El coste de hacer del espacio un “hogar”

 El desarrollo lunar trae consigo una gran cantidad de incógnitas, y se desconoce si se podrá comercializar de forma efectiva debido a los costes.

La Casa Blanca en su presupuesto para el año fiscal 2020 proporcionará a la NASA 1.600 millones de dólares más que los 21.000 millones que solicitó inicialmente, para que aterricen astronautas en la luna en 2024. En comparación, la agencia solicitó 18.600 millones en el año fiscal 2010.

Según la NASA, para el año 2024 se emplearán 1000 millones del presupuesto solicitado para el año fiscal 2020 en enviar una misión humana a la superficie lunar. Unos 651 millones de dólares se destinarán al desarrollo de nuevas naves espaciales que transportarán a las personas desde la Tierra a la estación lunar de Gateway, y otros 132 millones se dedicarán al avance de nuevas tecnologías como la propulsión eléctrica solar y la conversión de hielo polar en agua.

Jill Jamieson, directora de JLL, dijo que el sector privado está buscando diversas oportunidades de comercialización que van desde redes satelitales y lanzamientos de carga hasta turismo, expediciones científicas, etc. La NASA, hasta la fecha, tiene contratos con entidades privadas como Blue Origin y Space X para hacer realidad el desarrollo lunar. Sin embargo, hay quien cuestiona cómo se abordará la financiación de la infraestructura lunar.

«No estoy seguro de dónde vendrían los beneficios ni de los riesgos que implicaría un proyecto así», dijo un destacado banquero. Sin embargo, Jamieson señaló que un plan comercial para el desarrollo lunar que sugiera la recuperación de costes no es adecuado para las finanzas tradicionales.

«Sería muy complicado ir a un banco comercial y obtener un préstamo», dijo Jamieson. «Las partes involucradas están empleando “capital paciente” para desarrollar el mercado, pero el papel que juegan las agencias públicas como la NASA es crucial».

Jamieson afirmó que los contratos entre la NASA y el sector privado son excelentes ejemplos de la asociación de lo público y lo privado. Añadió que, aunque esas asociaciones no se ajustan necesariamente al molde tradicional de financiación de infraestructuras, es necesario que agencias gubernamentales como la NASA continúen desarrollándolas si el ser humano va a hacer que la luna sea habitable.

«Mientras la NASA y otros sigan permitiendo la inversión del sector privado en este ámbito, y estén dispuestos a ofrecer contratos para el uso de sistemas del sector privado, continuará el crecimiento», dijo Jamieson. «Conforme vaya madurando la industria, es posible que haya menos uso público y más uso privado, pero el papel del sector público apoyando el desarrollo en las primeras etapas es fundamental».

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