Publicada el 8 de Abril de 2020

La gestión de esta crisis sanitaria es algo que trasciende las responsabilidades civiles, políticas o propiamente sanitarias. Todos podemos, y debemos, aportar experiencia en ámbitos tan necesarios y heterogéneos como la logística que abastece los supermercados; las líneas telefónicas de voluntarios con apoyo psicológico especializado; o la ingeniería tras los hospitales de campaña.

Es en este último ámbito de actuación en el que un gran equipo de técnicos ha puesto a disposición de los responsables públicos sus conocimientos, saber hacer y mano de obra, con el objetivo último de salvar vidas. Es el caso de las distintas filiales del Grupo Ferrovial en el apoyo a la construcción del hospital de campaña del IFEMA, que desde luego no nos ha tenido solo a nosotros.

Se necesitan soldadores para salvar vidas

A última hora del domingo 22 de marzo, D. Juan Luis Junguito, Director de Madrid y Castilla la Mancha Edificación, Extremadura y Unidad dc’s de Ferrovial Agroman, convoca a sus equipos para que de manera urgente gestionen la organización y la aportación de personal especializado en trabajos de fontanería. Se pretender dar una respuesta conjunta del Ferrovial en la que todo el personal que pueda estar disponible se localice y esté a la espera de la recepción de material y de la coordinación que se está haciendo en el recinto. De forma inmediata se transmite esta necesidad a toda la cadena de producción, la cual participa de forma activa, sobre todo desde el departamento de instalaciones de la dirección Madrid, a través de todos los técnicos de instalaciones de obra y de Ferconsa. La presencia de Ferrovial Servicios en el recinto hospitalario llevaba ya varios días, con técnicos realizando todo tipo de labores técnicas en colaboración con la Unidad Militar de Emergencia, el personal del IFEMA y varios colectivos más.

En esta ocasión la demanda telefónica estaba muy acotada: se necesitan trabajadores que sepan trabajar PVC, cobre y polietileno para trabajar en las líneas instalación de gases medicinales. El Pabellón 9 de Ifema es particularmente interesante para montar un hospital UCI de campaña porque dispone de una galería de servicios básicos, como electricidad, a lo largo de toda su longitud.

Pero aunque el recinto cuenta con climatización, iluminación e incluso conexión a internet (que ha sido adaptada para dar servicio hospitalario) la labor más importante de la semana que entraba (23-29) era diseñar e instalar las tuberías de gases medicinales y fabricar tres líneas de conductos (aire, oxígeno y vacío) con la calidad suficiente como para prestar servicio asistencial a pacientes en situación grave por coronavirus.

Una movilización de personal sin precedentes

Ante este reto, desde Ferrovial Agroman empezamos a movilizar recursos propios en un principio y ajenos después, recorriendo las agendas y catalogando qué técnicos podían dar servicio. En el estado de alerta nacional como el que vivimos resulta de gran ayuda contar con una base de datos similar, aunque la movilidad reducida o los ERTE de algunas empresas afectan a la gestión.

Además, la presión es elevada. Las condiciones, inciertas. El objetivo de salvar vidas nos hace trabajar a contrarreloj para disponer de una reserva de personal técnico que pueda dar soporte a esta obra que pretende convertir al IFEMA en el mayor hospital del país por número de camas.

Al tiempo que nosotros movilizábamos fontaneros, técnicos de climatización (tuberos), y buscábamos en proveedores material necesario, nuestros compañeros de Ferrovial Servicios seguían trabajando in situ. Unas horas antes, y tras varios días de trabajo intenso por su parte, el Pabellón 5 había empezado a recibir pacientes, todo un hito de movilización de personal.

Es cierto que las exigencias del montaje de las diferentes líneas de servicios de UCI (Pabellón 9) así como que la dificultad para conseguir material específico para este tipo de tendidos requirió de menos personal del que se había conseguido tener disponible para reforzar.  In situ ya contaban con un gran número de trabajadores, por lo que se mantuvo en espera a los instaladores para posibles momentos críticos. Reconforta saber que hay un equipo de voluntarios que levantan la mano cuando se les convoca.

También levanta el ánimo descubrir que Bruce Aylward, jefe de expertos de Covid-19 de la Organización mundial de la salud, haya alabado el trabajo de los técnicos involucrados. En palabras de este experto, “recuerda a lo que hemos visto en China, donde enormes infraestructuras han sido rehabilitadas rápidamente para cuidar a los pacientes”, matizando las diferencias.

La carrera contra el tiempo

El problema de las pandemias es que su comportamiento exponencial nos resulta confuso. A diferencia de los comportamientos lineales, la COVID-19 hace crecer cada día el número de casos, al menos hasta que las consecuencias del encierro masivo se hacen visibles a las pocas semanas. Esto convierte nuestro trabajo en una carrera contra el tiempo.

Un par de semanas antes, cuando el hospital de campaña de IFEMA no era aún una idea, se había solicitado a Ferrovial Agroman el diseño de un hospital de campaña para 250 camas UCI en Madrid. IFEMA fue uno de los recintos propuestos por sus instalaciones, aunque había otras ubicaciones viables de diferente dificultad técnica.

Cuando visualizamos un hospital a menudo pensamos en un edificio, pero los elementos más relevantes, especialmente en la lucha contra una pandemia, no son los muros o el techo, sino lo que hay detrás de estos. Las instalaciones que mantienen con vida a los pacientes críticos a menudo se muestran como discretas tomas de pared, invisibles pero imprescindibles.

En los hospitales de campaña el diseño es más basto, menos estético, pero igual de efectivo. Las bombonas de gas sustituyen en ocasiones las líneas fijas de pared, pero también ayudan a respirar; los grupos electrógenos portátiles son menos eficientes que el tendido eléctrico, pero bombean energía para que los dispositivos médicos funcionen; la instalación de climatización es visible y a veces ruidosa, pero mantiene a los enfermos a la temperatura adecuada.

Cuando hay que levantar un hospital en tiempo récord para salvar vidas, la estética e incluso algunos elementos técnicos pasan a un segundo plano. El resultado tiene que funcionar, y tiene que funcionar rápido. Si esto no ocurre se pone a personas en peligro.

Para hacernos una idea de la magnitud del Pabellón 9 (UCI), en 48 horas se logró acabar una instalación temporal que en un hospital convencional hubiese consumido meses de planificación y obras, probablemente con un acabado, estética y criterios de calidad mucho mejores. Actualmente no contamos con ese tiempo, pero el acabado resulta sobrecogedor.

Cuellos de botella en la gestión

Los cuellos de botella, incluso con técnicas de optimización, son una realidad en el día a día de cualquier proyecto, y desde luego lo están siendo en la gestión de la pandemia. Lo hemos visto en temas de materiales (EPIs, respiradores), en el número de camas y camas UCI, en el personal sanitario necesario, etc. El vídeo de El País da cuenta del duro tapón en el ámbito médico, extensible a otras áreas.

Desde la perspectiva de instalaciones en hospitales de campaña, y más en el que nos ocupa que va dedicado a pacientes cuyo problema fundamental es la insuficiencia respiratoria que genera el Covid-19, tanto el material específico para las líneas de gases medicinales como el número de operarios técnicos capaces de construirlas pueden sufrir estos cuellos de botella.

De modo que era esperable ver cómo los fontaneros de IFEMA fabricaban con técnicas artesanales algunos componentes de estas instalaciones, hasta que les llegaba una partida de material, o ver cómo los voluntarios se acumulan en la puerta.

Es el problema de trabajar con plazos reducidos y necesidades tan específicas. Para transportar gases medicinales no sirve cualquier tubo o material, del mismo modo que para tratar a un paciente de COVID-19 ingresado en la UCI hace falta sanitarios especializados.

Por eso ha sido impactante y grato descubrir cómo estos cuellos de botella y congestiones se han ido limando a medida que el hospital de campaña entraba en funcionamiento, algo que hemos visto a lo largo de su construcción, con los tubos; en la apertura de los vestuarios, hoy más abiertos y espaciosos que hace una semana; o en la llegada de los EPI, más organizada.

Escrito por Estefanía Rosillo el 8 de Abril de 2020

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