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Cinco juegos de mesa en los que construir tu propio imperio

19 de abril de 2021

Carreteras, pueblos, ciudades y hasta grandes civilizaciones. Algunos de los juegos de mesa más famosos y adictivos se basan en construir propiedades para acabar dominando el tablero y, por el camino, dejar en la ruina a los contrincantes.

El objetivo es siempre el mismo: ser el más inteligente a la hora de conseguir recursos y también el más hábil gestionándolos. Hacemos un repaso de los juegos más divertidos e interesantes:

Colonos de Catan

Colonos de Catan o simplemente Catan es uno de los juegos de estilo alemán (también conocidos como eurojuegos) más famosos del mundo. Los jugadores deben hacerse con cinco materias primas – piedra, arcilla, lana, madera y trigo – con las que construir carreteras, poblados y, a medida que avanza la partida, ciudades.

Para ser el mejor al Catan es importante diseñar buenas estrategias y ser hábil negociando con el resto de los jugadores, aunque no se debe olvidar que al final todo puede depender del factor suerte. Gana la partida aquel jugador que consiga alcanzar diez puntos de victoria gracias a sus dominios y recompensas.

El Catan engancha porque es fácil de jugar desde el principio, a la vez que aumenta su dificultad a medida que los jugadores ganan experiencia. Además, ninguna partida es igual a otra: el tablero cambia cada vez y los dados se encargan de dejar el resto al azar. Así, las carreteras y las civilizaciones construidas en cada partida de Catan son totalmente diferentes.

Monopoly

Street Art en París Street Art en París. Julian Hochgesang (Unsplash)

Convertirse en el amo de la ciudad comprando calles y barrios enteros, para luego construir casas y hoteles y arruinar a todo aquel que tenga la mala suerte de pasar por allí. Las reglas del Monopoly no necesitan presentación: se trata de uno de los juegos más populares del mundo y está presente en gran cantidad de países.

Sin embargo, lo que no todos conocen del Monopoly es su historia. Para contarla, tenemos que viajar hasta Estados Unidos y remontarnos a 1904. Una joven activista llamada Elizabeth Magie patentó el juego que sería su predecesor, ‘The Landlord’s Game’. Sin embargo, con este juego Elizabeth Magie no esperaba despertar las ansias del capitalismo, sino todo lo contrario: buscaba concienciar de los peligros del monopolio y demostrar que las rentas acaban enriqueciendo al propietario y empobreciendo a los inquilinos.

El juego comenzó a comercializarse a principios del siglo pasado y no tardo en hacerse popular. En las décadas siguientes surgieron diferentes versiones con algunas variaciones en las reglas y la dinámica de las partidas. Uno de ellos fue el Monopoly que conocemos hoy.

Seven Wonders

En este juego, que guarda muchas similitudes con el Catán, el objetivo es dirigir la civilización más avanzada en tres eras diferentes y dejar su huella en la historia. Por ello, los jugadores de Seven Wonders deben asegurarse de que sus imperios no cuentan solo con ciudades, sino también con bibliotecas, comercios y un buen ejército.

Al inicio de cada partida, cada jugador recibe una carta que le pone al mando de la una de las civilizaciones que construyeron las siete maravillas del mundo antiguo: los Jardines Colgantes de Babilonia, el Coloso de Rodas, el Templo de Artemisa, el Mausoleo de Halicarnaso, el Faro de Alejandría y la Gran Pirámide de Guiza.

Al final de cada era, se comparan los avances de cada civilización. El ganador se desvela al final de la tercera era, cuando los jugadores cuentan, por fin, sus puntos de victoria. Seven Wonders engancha porque es sencillo y muy dinámico. Además, permite viajar al pasado e imaginar cómo sería levantar los grandes imperios de la antigüedad.

Carcassonne

Partida de Carcassonne Partida de Carcassonne. Jaula de Ardilla (Flickr)

La ciudad de Carcasona, en el sureste de Francia, es famosa por su ciudadela amurallada y un gran castillo condal. Con esta imagen como referencia, los jugadores de Carcassone intentarán hacer fortuna construyendo ciudades y monasterios y cultivando los campos de las granjas de la región. Poco a poco, se va montando el paisaje que rodea la famosa ciudad medieval.

En las partidas participan campesinos, caballeros, monjes e incluso bandidos. Y todos tienen un papel importante que jugar para determinar la victoria final. Al igual que en los juegos anteriores, para ganar al Carcassone es importante tener una estrategia, pero siempre entra en juego el azar.

Ticket to ride

También conocido como Aventureros al tren. En este juego no se levantan casas, pueblos ni ciudades. El objetivo principal es construir las mejores líneas de ferrocarril de Estados Unidos, para dotar al país de infraestructuras y medios de transporte.

Después de una partida que no suele durar mucho más de una hora, gana el jugador que consiga conectar más ciudades y hacer las rutas más largas. En otras palabras: aquel que termine controlando la mayor parte del tablero con sus trenes.

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