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Publicada el 31 de Octubre de 2018

A lo largo de 1.600 kilómetros, entre el sur de Turquía y el noroeste de Irán, a través del Kurdistán turco e iraquí, se levantan los Zagros. Cualquiera diría que los pueblos que salpican esta cadena montañosa aislada tienen algo que ver con las grandes carreteras que interconectan el planeta. Y, sin embargo, en cierto sentido, lo tienen. El paso de los Zagros fue clave en la ruta de la Seda, la primera gran ruta comercial de la historia. También allí se han encontrado algunas de las señales más antiguas del uso del asfalto por seres humanos. 

El betún, hoy indispensable para pavimentar las carreteras, lleva milenios acompañando al ser humano. Sus primeros usos distaban mucho de los actuales, pero explican las propiedades físicas de esta sustancia que le han llevado a conquistar el planeta. Empecemos por el principio, por las muchas evidencias de que las poblaciones de los Zagros, donde el asfalto abunda de forma natural, lo utilizaban en su día a día y comerciaban con él.  

Un antiguo adhesivo de múltiples propiedades 

“El betún ya era utilizado ampliamente en Mesopotamia [actuales Siria e Irak] como mortero en la construcción de palacios, templos, zigurats y terrazas”, sostiene J. Connan en su paper ‘Use and trade of bitumen in antiquity and prehistory: molecular archaeology reveals secrets of past civilizations’. “Ya desde el Neolítico, el betún servía para impermeabilizar contenedores (cestos o vasijas de barro), postes de madera, suelos de palacio, reservas de agua, baños y techos. Sarcófagos y ataúdes utilizados para las prácticas funerarias a menudo se cubrían y sellaban con betún”. 

De hecho, en 1998, en el yacimiento de El Known, en Siria, se encontraron evidencias de que las poblaciones prehistóricas de hace 40.000 años podían haber usado el betún para arreglar herramientas y como adhesivo. Y es que esta forma de petróleo pegajosa, negra y muy viscosa tiene una serie de propiedades que lo hacen tan interesante hoy como hace miles de años. 

  • Durabilidad. Mientras no se modifican sus características originales presenta gran capacidad de resistencia a los procesos normales de desgaste. 
  • Adhesión y cohesión. Por un lado, se adhiere a otras partículas con gran facilidad. Por otro, mantiene una mezcla cohesionada. Ambas propiedades son clave para su uso como pavimento. 
  • Susceptibilidad a la temperatura. Es un material termoplástico. Se vuelve más duro cuanto menor sea su temperatura y viceversa. Así, a alta temperatura es muy líquido, lo que favorece que se trabaje con él. A baja temperatura, es sólido y rígido. 
  • Impermeabilidad. El betún es un material relativamente impermeable y de baja reacción química con agentes externos. Sin embargo, tras su exposición prolongada al agua acaba por endurecerse.  
Fuente: Unsplash | Autor: Ivan Stern

El asfalto y las carreteras 

De manera ininterrumpida, el asfalto se siguió utilizando hasta nuestros días, sobre todo, por aquellos grupos que tenían acceso a una fuente natural de betún. Sin embargo, su relación con las carreteras tardaría en arrancar. Ni las famosas calzadas romanas ni las primeras carreteras afirmadas en la Edad Moderna habían oído hablar del asfalto. A finales del siglo XVIII, en Francia, se empezó a usar para elaborar adoquines que se usaban en algunas vías (la París-Perpiñán es una de las primeras donde su uso está documentado). 

A medida que la población del mundo crecía, aumentaba también el uso, el desgaste y la presión sobre las vías de comunicación. En las grandes ciudades hacía falta algo más que calles embarradas. París, Londres y Washington fueron las primeras capitales con carreteras asfaltadas. A finales del siglo XIX, todas las grandes ciudades de Estados Unidos se habían llenado de betún (mezclado con otros materiales). 

Hoy, más del 90% del asfalto que se usa en las carreteras está formado por arena y grava y alrededor del 5% es betún. Sus usos han cambiado y por encima del 85% de la producción de asfalto global se usa para pavimentar autovías, carreteras y calles, según datos de la European Asphalt Pavement Association 

Entre Europa y Estados Unidos hay más de 8.000 plantas de producción de asfalto de donde salen más de 600 millones de toneladas al año. Hoy se producen varios tipos de materiales en función de sus usos, se ha mejorado en su reciclado y su producción es más eficiente. Pero su futuro podría depararnos todavía algo muy distinto. 

Pavimentos smart para el futuro 

Los patrones de comunicación y movimiento cambiaron en el siglo XIX con el crecimiento de las ciudades y en el XX con la llegada (y rápida expansión) del automóvil. En el XXI volvemos a estar inmersos en una fase de revolución de la movilidad, buscando soluciones a la congestión y la contaminación de nuestros núcleos urbanos y con la vista puesta en el horizonte del coche autónomo.  

Fuente: Unsplash | Autor: Jared Murray

Los vehículos sin conductor prometen resolver los grandes retos de la movilidad actual. Y los pavimentos deberán estar a la altura. “Tendremos que tener unos niveles de regularidad superficial y coeficientes de rozamiento transversal siempre en sus niveles óptimos, la señalización tanto horizontal con las líneas como vertical con señales y pórticos en perfecto estado. Además, estas nuevas vías tendrán que estar sensorizadas con elementos redundantes para garantizar la seguridad del vehículo autónomo y por tanto en buen estado de funcionamiento”, explica en este artículo Jose Javier García Pardenilla, gerente de Ditecpesa, una compañía de Ferrovial. 

Además, en los últimos años se han desarrollado asfaltos que se reparan a sí mismos, como los de la Universidad Tecnológica de Delft o el proyecto TRAINER, asfaltos equipados para recargar las baterías de los coches eléctricos de forma inalámbrica o asfaltos capaces de absorber parte de la contaminación que producen los vehículos. Son asfaltos inteligentes que pavimentan la revolución de la movilidad 

El betún de los montes Zagros es cada vez un recuerdo más borroso. Las primeras calles asfaltadas, una anécdota histórica. Pero merece la pena recordar cómo un material que servía para arreglar herramientas prehistóricas ha conquistado el planeta de la mano de las carreteras. 

Escrito por Juan Samaniego el 31 de Octubre de 2018

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